¿Un mayo chileno? Universidades y colegios en “toma feminista”

Agustina Paz Frontera* / Foto: Frente feminista
Durante mayo, cerca de 15 instituciones educativas chilenas fueron tomadas por feministas. Denuncian machismo institucional y falta de protocolos de acción en casos de acoso y abuso. El viernes 12 una movilización cruzó la capital chilena contra la “cultura de la violación”, el miércoles 16 la potencia estudiantil sumó el pedido de una educación disidente y feminista. La “ola feminista” chilena promete renovar aires de lucha y, quizás, constituirse como un “mayo chileno”.

“Rechazamos sólidamente y sin ambigüedades la violencia machista y patriarcal hacia nuestras compañeras/es, funcionarias y académicas basada desde tiempos remotos en el privilegio masculino por sobre nosotras”, expresa, sin medias tintas, el comunicado de la asamblea de mujeres y disidencias del Ex-Pedagógico (Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación). Como el Peda hay otras 14 instituciones académicas chilenas bajo toma feminista, el principal motivo de la acción directa es la quietud del funcionariado académico respecto a la necesidad de protocolos para tratar casos de abusos, pero excede con creces la denuncia punitiva, van por todo: “Contra la violencia machista, educación no sexista”, decía la bandera cabecera de la marcha multitudinaria que cruzó el viernes 11 de mayo la capital chilena convocada por #NiUnaMenos Chile, la del martes 16 de mayo ya reclama una “educación feminista y disidente”.

Desde comienzos de mayo fueron plegándose a las tomas feministas diversas instituciones académicas, 15 en total entre colegios secundarios y facultades, que declararon la suspensión total de las actividades regulares para dar paso a actividades de debate y reflexión feminista respecto de la educación. “Los accesos a las universidades figuran tapiados con sillas para impedir el acceso de personas ajenas a la toma, y para dificultar también los desalojos, que pueden ser ordenados por los rectores y ejecutados con mucha violencia por carabineros”, contó a LatFem una de las activistas.
En la mayoría de las tomas, aunque no en todas, sólo se ha permitido el ingreso a mujeres, incluyendo a funcionarias administrativas y académicas de los planteles, para poder debatir el acoso y abuso sexual en la academia, la educación sexista, y la equidad de género en el espacio universitario.

La organización feminista frente a la impunidad de abusadores y acosadores en Chile tiene larga data. Como antecedente reciente puede mencionarse la denuncia a un profesor de la Universidad de Santiago de Chile (USACH). En el año 2017 comenzaron a hacerse públicas las denuncias de estudiantes acosadas en el departamento de historia de la USACH, las denuncias derivaron en un sumario administrativo pero finalmente los dos acusados de abuso fueron absueltos por falta de pruebas. Ese mismo año, durante unas jornadas académicas en Valdivia, uno de los denunciados se presentaba en una mesa y las estudiantes se organizaron para escracharlo (“funarlo”, es el término utilizado por ellas): entraron a la sala como público, y cuando empezó a hablar se fueron levantando a su tiempo a la vez que leían las declaraciones de sus compañeras en el sumario, luego desplegaron un lienzo que decía “fuera los acosadores de la academia”.

De las 59 universidades que hay en Chile, sólo 15 poseen códigos de buenas prácticas o protocolos de acción en torno a la violencia machista. En enero de 2018 más de 100 académicas firmaron una declaración denunciando la falta de políticas específicas en torno a abuso, acoso y violencias machistas en la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conycit) y en especial repudiando el otorgamiento de becas y subsidios públicos para investigadores o docentes sumariados por acoso o incluso condenados por abuso sexual. La respuesta del Conicyt estuvo a la altura de la historia del sistema patriarcal: expresaron que como institución académica no son un tribunal que pueda aplicar penas o sanciones.


Las estudiantes de Liceos y Colegios tomaron en los últimos días la vanguardia del movimiento, a diario se pliegan nuevas instituciones a la medida de fuerza que denominan acción directa. “Hermana, yo sí te creo”, la frase que se repite en remeras, carteles, murales.“Por una educación no sexista, pedagogía disidente y feminista”, decía una de las banderas de arrastre que surcó la tarde del martes 16 de mayo nuevamente las calles de Santiago de Chile, la educación es el eje de esta nueva revuelta que las chilenas denominan “la ola feminista”.

 

*Para www.latfem.org y publicado en www.latinta.com.ar