Ainda pior

ZUR / Foto: dossierpolitico.com
Muy por encima de lo proyectado por las encuestas el ultraderechista Jair Bolsonaro (46%) se impuso en la primera vuelta de las elecciones brasileñas. Obtuvo más del 50% en varios de los estados con mayor población y solo fue superado por Haddad en el nordeste. El Partido de los Trabajadores perdió más de diez millones de votos si se compara con el 2014 y Dilma (15%) fue derrotada en la elección a senadora por Minas Gerais.

En las próximas horas y días seguirán análisis más detallados y profundos de los resultados que este domingo sorprendieron a propios y a extraños. Pese a lo cual destacamos algunas datos iniciales.

Escrutadas más del 99% de las urnas los resultados son los siguientes: Jair Bolsonaro (46%), Fernando Haddad (29%), Ciro Gómez (12%) y Geraldo Alkim (4%)

De los trece candidatos a la presidencia solo tres (Bolsonaro, Haddad y Ciro) superaron la cantidad de votos anulados y en blanco sumados, diez millones, tres millones menos que en las elecciones de 2014.

A nivel presidencial la sorpresa la dio el propio Bolsonaro. Las encuestas que se difundieron antes de la elección en el mejor de los casos lo colocaban con 35% de los votos válidos, cifra que superó ampliamente. En varios estados importantes el exmilitar superó el cincuenta por ciento: Paraná (57%), Sao Paulo (53%), Río de Janeiro (60%), Río Grande do Sul (53%), Santa Catarina (65%). Bolsonaro fue un político profesional de escasa importancia hasta que se hiciera conocido mundialmente por homenajeara al militar que torturó a Dilma al votar su juicio político, además de incluir alabanzas golpistas y ultra religiosas en su fundamentación. Lo que se inició como farsa se torno rápidamente en tragedia, al colocarse primero en las encuestas y confirmar su supremacía electoral en la noche de este domingo.

Tal como se preveía y pese a la confirmación del pasaje a segunda vuelta de su candidato presidencial, las elecciones supusieron un duro golpe para el Partido de los Trabajadores. Comparadas con las elecciones de 2014 el PT perdió más de diez millones de votos (algo más del 10% del electorado). La expresidenta Dilma Rousseff no logró los votos necesarios para ser electa senadora en su estado, Minas Gerais. Y el partido cosechó claras derrotas en todas las regiones con excepción del nordeste

Luego de conocer los resultados Haddad llamó a la “unión de los demócratas contra Bolsonaro” con los argumentos como única arma, en alusión al belicismo de su oponente, e infirió el apoyo de Ciro Gómez, Marina Silvia y Boulos.

Mientras tanto Bolsonaro, que tenía todo preparado en su sede, se despachó con una larga comunicación en vivo por redes sociales. Allí acusó al PT de dividir al país entre “negros y blancos, homosexuales y heterosexuales, nordestinos y sureños” y propuso que será él quien unirá a los brasileños nuevamente “somos un solo pueblo, somos una sola bandera”. También afirmó su voluntad de “sacar al estado del cuello de quien produce” disminuyendo ministerios y funcionarios públicos. En varias oportunidades sostuvo que los gobiernos del PT dejaron a Brasil “al borde del abismo”. Insistió con la necesidad de valorizar la familia y las fuerzas armadas, y antes de saludar con un “hasta la victoria si Dios quiere” y dejar caer la idea de un fraude por no haber ganado en primera vuelta, sostuvo que “no podemos dar un paso a la izquierda, hay que dar el paso al centro y a la derecha” para “evitar seguir este camino al socialismo”.

Aún no esta dicha la última palabra, ese tiempo llegará el 28 de octubre cuando se concrete la segunda vuelta. Pero los resultados, pese a existir alguna posibilidad de reversión, son más claros de lo esperado para un candidato que hasta hace pocos meses causaba más gracia que temor. De concretarse la victoria de Bolsonaro la derechización de la región se profundiza, ya no será un presidente con escasa legitimidad como Temer quien timoneé a la derecha el barco del principal país del continente.