Argentina: asesinaron a dos trabajadores de la economía popular en 48 horas

latinta.com.ar
Marcos Soria trabajaba como carrero y en el proyecto comunitario “Huerta entre todos” del Encuentro de Organizaciones (EO). Rodolfo Orellana se desempeñaba en una cooperativa textil del colectivo Organizaciones Libres del Pueblo (OLP). Ambos fueron fusilados por balas policiales y, en ambos casos, la Policía intentó negar responsabilidades. Marcha en Capital Federal y conferencia de prensa en Córdoba

Efectivos de la Policía de Córdoba fusilaron, el sábado por la madrugada, a un joven de 32 años en barrio Angelelli II, en el límite sur de la ciudad capital. Según la versión policial -recogida por la mayoría de los medios cordobeses-, Marcos Jesús Soria había cometido, junto a otro hombre, un robo a un vecino que se dirigía a una parada de colectivo. Alertado el móvil policial, los sospechosos se dieron a la fuga y “se habría producido un intercambio de disparos”.

Para familiares y allegados de Marcos, los hechos acontecieron de otra manera y la versión policial apunta -como quedó demostrado ya en reiteradas oportunidades- a encubrir un nuevo caso de gatillo fácil y desligar de responsabilidades a la institución.

Marcos Jesús Soria tenía 32 años. Estaba casado con Andrea, con quien tenían un hijo de cuatro años y una niña de 11 meses. Para llevar el pan a la mesa, trabajaba como carrero y en el proyecto comunitario “Huerta entre todos” de la Asamblea de la Zonal Sur-Sur del Encuentro de Organizaciones (EO).

La organización denuncia que el joven fue fusilado por la espalda por parte de uniformados que ya eran conocidos en el barrio por maltratar y torturar a les pibes de la zona. “Previamente, había sido golpeado de manera brutal en un descampado, en posición de rodillas, por parte de dos uniformados. Al intentar escapar, Marcos se refugió brevemente en un corral de caballos. Al salir de allí, recibió un tiro por la espalda por parte de los mismos uniformados”, relataron desde el EO.

La Policía Judicial retiró el cuerpo de Marcos alrededor de las 10 de la mañana, más de tres horas después de que se cometió el hecho. “Un sospechoso lapso de tres horas, tiempo suficiente como para modificar la escena del crimen”, lamentaron desde el entorno de la víctima. En este contexto, la Policía expuso que secuestró un revólver que habría sido usado en el asalto.

Los y las vecinas de barrio Angelelli II que pudieron presenciar el desarrollo de los hechos fueron amenazadxs por los propios uniformados, incluyendo el jefe del operativo.

En diálogo con el programa Nada del Otro Mundo (FM 102.3), la cuñada de Marcos e integrante del EO, Silvia Núñez, relató: “La Policía está apretando mal a los testigos y no quieren hablar por miedo. ‘Que se metan adentro, que cierren la boca’; les ponen los móviles al frente de la casa de ellos. Es mucha la tensión para los testigos. Hay un vecino que tiene un video cuando lo matan a Marcos, pero no quiere pasarlo porque tiene miedo por sus hijos, de que les pase algo”.

“Denunciamos que este es un nuevo caso de gatillo fácil en la ciudad de Córdoba, denunciamos amenazas a lxs testigxs oculares por parte de los propios uniformados, incluyendo el jefe del operativo, y denunciamos irregularidades en el proceso de detención de Raúl Miguel Ocampo (un vecino que por allí pasaba y que es indicado por parte de la Policía como “cómplice”) y de información por parte de la Unidad Judicial de Homicidio”, indicaron desde la organización.

El fiscal interviniente es el Dr. Gustavo Dalma, del Distrito 1, Turno 5. Los policías que participaron del procedimiento -hasta el momento, no se ha podido ni siquiera acceder a los nombres de los agentes involucrados- quedaron en libertad.

Otro asesinato a un trabajador de la Economía Popular

La muerte de Marcos Soria, militante del Encuentro de Organizaciones (EO), es el segundo asesinato a sangre fría que se produce contra trabajadores de la Economía Popular en apenas un par de días.

El jueves pasado, efectivos de la Policía Bonaerense asesinaron en el suelo con bala de plomo a Rodolfo “Ronald” Orellana, trabajador de una cooperativa textil del colectivo Organizaciones Libres del Pueblo (OLP), organización que también integra la Confederación de Trabajadorxs de la Economía Popular (CTEP). Orellana tenía 35 años y seis hijos. Se había sumado a un grupo de vecinos que tomó los terrenos ubicados junto a Puente 12, en Villa Celina. La Policía Bonaerense reprimió con balas de goma y plomo: Ronald recibió un balazo en la boca y otro en la espalda, y murió.

Durante toda la jornada del jueves, los medios cercanos al gobierno de Cambiemos intentaron instalar la hipótesis de que Rodolfo no había muerto por una bala policial, sino por un “puntazo” debido a una pelea interna en la CTEP por los terrenos. La burda opereta de prensa -que intentaba despegar a la Policía Bonaerense y, de paso, ensuciar a la CTEP- quedó desmentida con los primeros datos de la autopsia. Julio Conte Grand, procurador de la provincia de Buenos Aires, confirmó que el militante de OLP fue asesinado de un disparo de bala de plomo.

“Una vez más, las muertes las pone el pueblo, mientras los responsables buscan implantar, como en el 2002, la teoría del enfrentamiento entre trabajadores. Este lunes, llamamos a movilizar y le exigimos al gobierno justicia por nuestros compañeros asesinados, Rodolfo Orellana y Marcos Soria”, expresaron desde la OLP.