Bolivia: ¡No estamos solas! ¡Basta de impunidad y chantaje político!

Autoras varias
El fraude nos agravia porque es parte de la violencia reiterada contra nuestras capacidades y formas autónomas de lucha. Nos quieren entrampar en una situación de la que necesitamos salir, una situación que exacerba los rasgos más patriarcales y racistas de la sociedad. Por eso, decimos basta a esa larga y ya intolerable cadena de agresiones. Tenemos que sacar la voz, seguir produciendo desde nuestra fuerza, habilitar espacios de encuentro y revalorizar nuestro hacer en común.

Hemos llegado a un punto en el que el fraude nos agravia porque es parte de la violencia reiterada contra nuestras capacidades y formas autónomas de lucha. Nos quieren entrampar en una situación de la que necesitamos salir, una situación que exacerba los rasgos más patriarcales y racistas de la sociedad.  Por eso, decimos basta a esa larga y ya intolerable cadena de agresiones: La represión en Chaparina, la represión a las personas con discapacidad, los abusos y violencia en Tariquía, Takovo Mora, la Asunta, el avasallamiento a la Nación Qara Qara, los incendios en la Chiquitanía, la imparable ola de feminicidios, la incertidumbre y el miedo que llegan a los territorios con los proyectos extractivistas, la impunidad que sostienen estas agresiones y muchas otras.


El límite que marcamos hoy no es solo para exigir transparencia y respeto a los resultados de este proceso electoral, ni acaba en la indignación que sentimos por el cinismo y descaro de quienes pretenden perpetuarse en el poder para usufructuar sus privilegios coloniales, machistas y sus ansias de enriquecimiento, es un impulso para recuperar la fuerza de nuestra voz y  cuestionar el brutal proyecto desarrollista y rentista en curso, que ve las montañas, las selvas, el agua, nuestros cuerpos y la vida toda como negocio. Nos quieren despojar el territorio, la decisión y la palabra; nos quiere cercar con el agronegocio y confundir acerca de que la igualdad es la “igualdad” del dinero y el consumo.


Ninguno de los candidatos, perdedores o ganadores, se cuestionó lo fundamental: los cimientos patriarcales, los horizontes de aburguesamiento y los dispositivos racistas que sostienen el poder. Para ellos, nuestras muertas no significan nada. Por eso sentimos que lo que hoy está en juego no es el “honor” o “deshonor” de dos caudillos postulantes a la silla presidencial, sino el poder poner freno a la violación constante de nuestra capacidad de lucha autónoma y autodeterminada. Es tiempo de romper la censura y la “autocensura”, que es resultado del disciplinamiento y el chantaje con el que el gobierno ha buscado secuestrar la política y ha empujado a la sociedad boliviana a la confusión y la violencia.


El fraude se consolida impunemente y el gobierno busca legitimarse victimizándose, promoviendo polaridades engañosas que paralizan y despolitizan. El antagonismo existe, la lucha existe y es contra las “sacrosantas” alianzas que fomentan los feminicidios, los ecocidios y otros múltiples despojos. Sentimos la necesidad de impugnar cualquier alianza patriarcal así esta sea promovida por mujeres o provengan de los sectores populares.


Frente a esta imposibilidad a la que nos empujan, romper el cerco de la autocensura nos es vital. Tenemos que sacar la voz, seguir produciendo desde nuestra fuerza, habilitar espacios de encuentro y revalorizar nuestro hacer en común. No se trata de articulaciones de pura agregación, sino de un hacer que nuestros diferentes pensares, lugares de enunciación y experiencias de lucha converjan para nutrirnos a todas de fuerza y ánimo.


Compañeras, hermanas, nos autoconvocamos y las convocamos a producir muchos y diversos espacios desde y entre nosotras para salir de la camisa de fuerza que nos quieren imponer, porque el silencio y la fragmentación se rompen cuando confiamos en la otra y juntas nombramos lo que nos pasa, reconozcamos nuestra rabia y enojo y también los miedos que estas situaciones nos provocan y nombremos con fuerza eso. 

¡Porque no queremos que hablen por nosotras!
¡Calladas y solas nunca más!
¡Nuestras luchas no se silencian!

 

Comunidad de saberes y emancipaciones(El Alto)

Mujeres. Territorios y Resistencias (Santa Cruz)

Territorio Feminista (La Paz)