Colombia: Reacciones al suspender mesa con el ELN

Carina López Monja / Foto: colombiainforma.info
Todo preparado en Quito para el inicio de los diálogos de paz entre el Ejército de Liberación Nacional -ELN- y el gobierno de Juan Manuel Santos. Como primer punto de la agenda de negociación está la participación de la sociedad civil en la construcción de la paz, sin embargo, el presidente Santos aplazó unilateralmente la negociación con el ELN y la participación de la sociedad, a la espera de la liberación del excongresista Odín Sánchez. Decisión no compartida por el ELN ni por el pueblo colombiano. Movimientos sociales presentes en Quito llamaron a las partes a hacer esfuerzos por la paz.

Cientos de líderes sociales, sindicales, de derechos humanos, de la juventud, afrodescendientes, entre muchos otros, viajaron desde Colombia hacia Ecuador para participar de los diálogos que iniciarían el pasado jueves su fase pública en Quito. No obstante, Santos ordenó a la delegación de paz del Gobierno no viajar a Quito “hasta que liberen sano y salvo a Odín Sánchez”.

Momentos después, el jefe del equipo negociador del Ejecutivo, Juan Camilo Restrepo, reveló que el Comité Internacional de la Cruz Roja -CICR-, ya había iniciado el operativo de liberación: “El Gobierno celebra este hecho y toma nota de este procedimiento que espera se concluya, satisfactoriamente ojalá, antes del 3 de noviembre; fecha acordada para dar inicio a la primera ronda formal de negociaciones”. Además, Restrepo informó a la opinión pública que la ceremonia inaugural será programada nuevamente.

La incertidumbre de la fecha exacta en la que comenzarán los diálogos preocupa a los movimientos sociales. Marylen Serna, vocera de la Mesa Nacional por la Paz, explicó que numerosas representantes de la sociedad civil llegaron con esfuerzo hasta Quito, personas dispuestas a ser parte de la mesa y con propuestas concretas impulsadas desde los territorios, con una agenda elaborada desde abajo hacia arriba. Una participación social que necesita de garantías.

Sebastián Quiroga, vocero del Congreso de los Pueblos, afirmó que “las dificultades que el Gobierno colombiano pone para la instalación de la mesa se deben, en parte, a la centralidad que tiene en esa agenda la participación civil. Eso no fue aceptado en la negociaciones con las FARC y ahora ha venido dilatándolo en el proceso con el ELN. Parece un rechazo a la necesidad de dar una dinámica de participación; el Gobierno bloqueó la llegada de delegaciones colombianas en el aeropuerto y también por vía terrestre; el mensaje que quieren dar es el mismo: que esto es un problema del Gobierno y la guerrilla. Se equivocan, este es un problema del pueblo colombiano y por eso estamos presentes aquí”.

En efecto, de los seis puntos de agenda, acordados entre la insurgencia y el Gobierno colombiano, el primero es la participación de la sociedad en la construcción de la paz. Allí se planteó “un ejercicio dinámico, activo, incluyente y pluralista”. El ELN había afirmado que debía haber una presencia amplia para representar al conjunto de la sociedad en las negociaciones.

Los desafíos de la paz con justicia social

Si la victoria del No en el plebiscito realizado el 2 de octubre generó un escenario de incertidumbre para toda la población, acerca de cómo seguirían las negociaciones con las insurgencias de las FARC y el ELN para poner fin al conflicto armado en Colombia; las señales posteriores fueron una bocanada de oxígeno pues evidenciaron masivas movilizaciones por la paz. El otorgamiento del Premio Nobel de Paz a Santos, sus expresiones de conservar el camino y la apertura de las negociaciones públicas con el ELN, son parte de los pasos para alcanzar dicha paz. En ese sentido, muchos analistas aseguran que, después del plebiscito creció la responsabilidad de los dirigentes políticos, empresarios, y la sociedad en general, para avanzar hacia un proceso de paz sin guerra; más allá de las diferencias de cómo alcanzar la paz.

José Noé Ríos, quien estuvo en la primera parte de la negociación con el ELN, dijo que esta fase de diálogos puede ser “la oportunidad de una paz completa”. A la vez, consideró que los primeros puntos de la agenda de negociación son los más complejos por el esfuerzo que implicará estructurar mecanismos de participación para la sociedad civil.

El segundo y tercer punto de la agenda de negociación en Ecuador son: ‘la democracia para la paz’ y ‘transformaciones para la paz’. La democracia para la paz examinará la participación y las decisiones del pueblo colombiano frente a los problemas que los afectan y cómo se resolverían estos conflictos, al tiempo que se revisarán las garantías que existen para la manifestación pública y el tratamiento de la situación jurídica de los condenados en el desarrollo de la movilización social.

Las ‘transformaciones para la paz’ buscan que desde las propuestas de la sociedad civil, el Gobierno y la insurgencia se comprometan a desarrollar planes transformadores para superar la pobreza, la exclusión social y la degradación ambiental, mientras se crean programas y proyectos alternativos integrales con enfoque territorial para el beneficio económico y productivo de las comunidades.

Asimismo, los movimientos sociales que se reunieron en Quito proponen un espacio denominado Mesa Social para la Paz. En ella “La negociación va a ser con nosotros y nosotras. Tenemos propuestas, tenemos mecanismos para sumarnos y participar; aquí vamos a estar y aquí nos instalamos”, afirmó Ricardo Moreno, vocero de la Comisión Étnica de Paz.

La Mesa es una alternativa para pensar la participación civil en los diálogos con carácter vinculante para la negociación entre el Gobierno y el ELN. La preocupación de los movimientos sociales es que el Gobierno desarrolle un doble discurso: “Por un lado se plantea la paz al buscar soluciones políticas, pero por el otro lado se profundizan las políticas represivas con el hostigamiento al movimiento popular colombiano; un nuevo Código de Policía que estigmatiza a quienes pelean por sus derechos. El miércoles detuvieron a más de cinco manifestantes en el Cesar por rechazar el fracking. Hay una guerra contra el movimiento popular que reclama la paz con justicia social”, afirmó Quiroga.

Quienes integran la Mesa Social para la Paz afirmaron que continuarán exigiendo la participación protagónica y vinculante de la sociedad en la construcción de la paz, y mantendrán su presencia en Ecuador a la esperar de que se concrete la fase pública de diálogo entre el Gobierno y el ELN

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