Contra el abuso de los supermercados

Columna del Mercado Popular de Subsistencia
El Mercado Popular de Subsistencia cuenta con grupos de compra en más de 40 barrios y comprende a alrededor de 400 familias. Su objetivo es hacer frente a las grandes superficies cambiando la lógica de consumo, abaratando costos y fomentando la organización popular.

Hace ya tres años y medio que nuestra organización lucha y se organiza contra el abuso de las grandes cadenas trasnacionales que han construido un oligopolio del mercado de distribución de mercancías de consumo. Estas empresas rapaces que llegaron con el neoliberalismo y que cada día crecen más en sus múltiples formatos de gigantescos establecimientos y/o pequeñas reproducciones, acaparan cada vez más porciones del mercado. El poder oligopólico que han acumulado les permite fijar precios por encima de lo que realmente valen las mercancías y, de esta forma, cada día que pasamos por una góndola somos asaltados.
 
Si en los últimos años los trabajadores hemos logrado grandes conquistas con respecto al salario, parte de éste lo perdimos en el proceso de concentración del mercado de distribución de bienes de consumo. La historia ya nos ha marcado el rol importante que tiene para los explotados disputar los precios de los bienes. En los momentos de espiral inflacionario, por ejemplo, el deterioro salarial no se da por mecanismo de caída de salarios, sino por el de suba de precios. También hemos visto el poder que tiene este mercado cuando se concentra, como tantas veces en nuestra América, el capital ha desestabilizado gobiernos a partir de la especulación y el desabastecimiento.
 
La otra cara de la concentración de este mercado es el carácter oligopsónico. Esto les da el poder de establecer qué mercancías debemos consumir, pues ellos deciden qué es lo que entra en la góndola y qué no, marcándonos pautas de consumo que muchas veces nada tienen que ver con nosotros. Basta con pensar que el 90% de lo que se consume en Uruguay es importado. De esta forma la producción nacional y, más precisamente, la producción autogestionada, sufren una gran abatida desde las decisiones de estas corporaciones trasnacionales, que poco les importa lo que sucede, más allá llenar sus arcas. Mientras tanto nos muestran en sus vidrieras una vida que no podemos tener, haciendo que la compra de la canasta del día a día se transforme en un mundo de violencia sofocante.
 
Dado este panorama comprendimos que había que organizarnos para enfrentar a estas grandes cadenas. Durante estos tres años y medio hemos  sosteniendo una canasta mensual, con grupos de compras en más de 40 barrios donde participan más de 400 familias. En el Mercado Popular de Subsistencia (MPS) no se puede participar como individuo, todos participamos desde uno de estos grupos de compra.
 
A partir de nuestra organización hemos conquistado "cierto poder de mercado" que nos ha permitido reducir significativamente nuestro costo de vida. Hemos construido una lista de bienes, que es cada vez más extensa, tratando de incorporar empresas autogestionadas.
 
Pero más allá de organizarnos para consumir, somos una organización popular que discute políticamente. Hemos dado distintas discusiones a lo largo de nuestra historia que no necesariamente refieren a la cuestión de consumo, como nuestra participación el año pasado en la campaña para derogar la Ley de Riego.
 
Nos regimos bajo los siguientes principios: a) Independencia de clase; b)Trabajo voluntario; c) Solidaridad de clase; d) Combate a la riqueza; e)Autogestión; f) Apoyo al crecimiento; g) Apoyo a la producción nacional/regional; h) Política y formación; i) Antipatriarcado.
 
Bolicheros, uníos
 
No solo los consumidores y productores padecemos el desarrollo de la avanzada de las grandes superficies, también el pequeño comercio de barrio está sufriendo en carne propia los efectos de este modelo de mercado despiadado. Los bolicheros o almaceneros que viven en nuestros barrios y son nuestros vecinos, como tantos otros emprendedores familiares, dejan sus días completos dentro del almacén y enfrentan una competencia absolutamente desfavorable, que la mayoría de las veces ni alcanza para la simple reproducción de capital necesaria para poder continuar. Como resultado de esto, muchos de ellos terminan teniendo que asalariarse en las grandes superficies. Cada vez se vuelve más difícil mantener un comercio, cuando estas corporaciones acaparan el mercado, consiguen precios más bajos solo por su cuota de poder y en definitiva terminan estrangulando al vecino y su emprendimiento. De esta manera, en el MPS encontramos junto a los bolicheros un enemigo en común que enfrentar.
 
Por este motivo, comenzamos una campaña en la búsqueda de incorporar a almacenes al MPS. La idea es por un lado asociarnos para comprar y de esa manera ganar poder de mercado. Pero también poner en discusión la cuestión cultural y comunitaria, rescatar al almacén como espacio de referencia en nuestros barrios. No podemos olvidar que los almacenes y los comercios vecinales siempre han sido un espacio propio de nuestras comunidades, donde los oprimidos hemos convivido y donde hemos practicado la solidaridad. Que nunca falte el cuadernito con lo fiado, las colectas para algún vecino jodido o los chismes de lo que pasó en el barrio.
 

Más información: mps.org.uy