Defender la alegría, organizar la rabia

Victoria Coronel y Mariana Abreu / Foto: Rebelarte (archivo).
Fue antes de irse el invierno casi desapercibido de 2015. Aquel que dejó tantas muertas y la furia abarrotada en la calle desafiando a la indiferencia. En ese tiempo decidimos comenzar un viaje para acortar distancias y encontrarnos con otras mujeres, con las que aún no conocíamos o conocíamos poco, con aquellas inquietas, como nosotras, a las que nos unen vivencias comunes. Hace unos días volvimos a reunirnos para seguir compartiendo las ideas y el trabajo en pos de un feminismo popular, un feminismo desde abajo.

“Caravana Feminista, Mujeres por la vida digna y contra la violencia”, así se llamó el proyecto colectivo, iniciado hace poco más de un año, que tuvo por objeto llegar a aquellas mujeres, organizadas o con ganas de organizarse, dispuestas a compartir las experiencias que nos atraviesan por nuestra condición de mujeres, para problematizarlas desde una perspectiva de género que atienda a todas las desigualdades sociales.

La violencia hacia las mujeres fue el tema central del recorrido, entendida como un problema social anclado en las relaciones desiguales de poder, en donde se juega lo material y lo simbólico, y las explotaciones tienen lugar en varios frentes a la vez.

Como las desigualdades, que se refuerzan entre sí, también nosotras nos hacemos más fuertes cuando estamos juntas. En este sentido la caravana fue un convite para seguir transformando nuestro entorno y a nosotras mismas, creando estrategias comunes y volviendo nuestras vivencias políticas, porque como aprendimos, lo personal también es político.

Un viaje de ida

Varias carreteras recorridas, en ómnibus, auto o bicicleta. Cordón de veredas, patios, escuelas, liceos, casas o locales prestados, espacios cómplices de lo que se gestaba. Talleres, charlas, complicidades, risas y angustias compartidas entre mujeres, con sus ruidos a cuestas y ansias de cuestionarlos. De eso se trató la travesía violeta.

La fábrica ocupada de Greenfrozen, en Bella Unión, fue una de nuestras primeras paradas. En Durazno nos esperaron los gurises y gurisas del gremio del liceo y en Maldonado un grupo de varones y mujeres nos invitó a pensar en conjunto la formación de su propio colectivo. También pasamos y pasaron por nosotras organizaciones mixtas y de mujeres de Salto, Paysandú, Mercedes, Trinidad y Colonia. A la vez, continuamos nuestras andanzas en Montevideo, encontrándonos con sindicatos, gremios, cooperativas y colectivos pequeños.

Al encuentro

En una anticipada despedida de año y como cierre de la primera etapa del recorrido, volvimos al encuentro, el pasado 29 de octubre, de varias de aquellas con quienes anduvimos el camino. Minervas junto a los colectivos Ni una menos Soriano, Colectiva las de abajo, Colectivo Feminista Paysandú, FAM, Magdalenas, Amatistas y compañeras independientes e integrantes de Fucvam, AUTE, Escuela Elena Quinteros, Zur, Celta-FEUU, Rebelarte, AFCASMU, CEM, EO (Argentina) y La Dignidad (Argentina) nos invitamos a pensar cómo seguir construyendo juntas.

 

Volvimos a hablar de hacer feminismo desde nuestra propia práctica, deconstruyendo modos, roles y mandatos, poniendo en el centro el sentir, el afecto y el autocuidado, además de la formación y la discusión. Hicimos memoria, identificamos movimientos y mujeres que han ido alimentando nuestra histórica lucha. Sostuvimos la importancia del comunicar desde el arte, el humor y otros soportes creativos. Nos pensamos a nosotras y a nuestras organizaciones, porque uno de los mayores méritos del feminismo es sacudir, poner de cabeza, nuestras prácticas cotidianas y las relaciones interpersonales. Acordamos en sostener nuestros vínculos tejiendo horizontalidad, autonomía y autogestión. Tan necesario como tomar la calle.

 

El encuentro del último sábado de octubre mezcló en un mismo espacio físico las historias de vida individuales y colectivas, reforzando los lazos que hemos venido construyendo. Y como la caravana, fue ante todo el augurio de otro comienzo. Uno de muchos, que nos seguirá encontrando juntas, defendiendo la alegría y organizando la rabia.