El grito villero: quinta semana de acampe

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Militantes de la Corriente Villera Independiente iniciaron una huelga de hambre y un acampe por tiempo indeterminado en el Obelisco hace 5 semanas para exigir al gobierno porteño la urbanización de los barrios y la declaración de emergencia habitacional en la Ciudad de Buenos Aires.

Compartimos la nota que publicara lavaca.org sobre la actualidad del acampe al cumplirse las primeras 4 semanas desde su inicio.


La medida de fuerza que la Corriente Villera Independiente comenzó para reclamar al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la urbanización de los barrios y la emergencia habitacional no tuvo aún ninguna respuesta de las autoridades porteñas. Ya pasaron más de cuatro recambios de huelguistas. Otras organizaciones se plegaron a la acción.

“¡Laburen! ¡Laburen!”, gritó por duplicado un tipo que cruzaba la avenida 9 de Julio por Corrientes, en dirección al Río de la Plata, cómodamente sentado en un taxi. Gastón Pauls, que está abrazado a los villeros y villeras que desde hace casi 4 semanas están realizando una huelga de hambre en el Obelisco para reclamar al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires la urbanización de sus barrios, no da crédito a sus oídos.

Algunos se ríen, otro subraya que es la primera vez que les gritan algo así en 18 días, y Lucero, que hace 15 minutos se emocionó hasta las lágrimas al explicar la lucha y al recordar a su hijo, que la espera en su casa y le recomienda que coma algo, que por lo menos tome la sopa, tampoco se inmuta. Posa para la foto con el actor y agradece que se haya acercado a bancar la carpa. “No nos van a desgastar. Nosotros seguimos fuertes”, resume.
 

La organización y la rabia

La estructura recuerda mucho a la emblemática Carpa Blanca que docentes argentinos instalaron frente al Congreso Nacional a fines de la década del ´90. “Vení, pasá al bunker”, invitan los huelguistas a lavaca. El bunker se encuentra detrás de una enorme bandera de la Corriente Villera Independiente, la organización que encabezó el reclamo, al que se sumaron La Poderosa y Marea Popular. Hay colchones, ropa, más colchones y una biografía de Rodolfo Walsh en uno de ellos.

“Lamentablemente, las novedades son las mismas que el primer día: no se ha acercado absolutamente nadie del gobierno de la Ciudad”, afirma tajante uno de los integrantes de la asamblea de Zavaleta de La Poderosa. “Tal vez lo que cambió tiene que ver con la composición y fortaleza que hay dentro de la carpa y con la mística que se generó entre los propios compañeros huelguistas de los distintos barrios. Sentimos que estamos más fuertes”.

Las organizaciones sostienen que la única referencia de las autoridades porteñas hacia la carpa fue una acusación: están ahí porque les pagan, porque quieren subsidios, porque están todos aparateados. “Cualquiera que visita la carpa se da cuenta de que acá hay agrupaciones independientes”, apuntan. “Somos vecinos que estamos peleando por la urbanización hace muchísimos años que hemos llegado a un nivel de organización, de rabia y de impotencia que nos hizo levantar esta carpa”.

Nosotros también existimos

Más allá del tratamiento particular y estigmatizador de algunos medios de comunicación, las organizaciones y huelguistas subrayan el buen impacto que tuvo la medida de fuerza en la opinión pública. Acuerdan que, en parte, la estrategia de no cortar la calle pero sí acampar rindió sus frutos. “Cuando sucede eso hablan de caos vehicular, de no cagarle la vida a los otros laburantes, y la verdad que esto es una postal, queremos que todos saquen una foto y la guarden: hace 18 días que estamos en una carpa durmiendo entre ratas para que alguien del gobierno de la Ciudad nos explique por qué no cumplen la ley”, apuntan desde las asambleas de La Poderosa de Zavaleta y Retiro.

Nicolás Castelli, de Marea Popular, sostiene que el desafío de la medida de fuerza fue no quedar invisibilizado. “La idea es no cortar la calle, pero que esto tampoco se convierta en un paisaje”, dice. “Ese un riesgo también, pero nosotros tampoco queremos llegar a la radicalización de otras medidas, como hacer otro tipo de huelga de hambre más agresiva para el cuerpo de los compañeros”.

Por su parte, Pedrín, vecino de Villa Soldati y militante de la Corriente, critica la ausencia del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. “Quiere ampliar el microcentro, pero se olvida de los barrios que están muy carenciados”, dice. “El trabajo que él tiene que hacer como jefe de Gobierno lo hacemos nosotros, los movimientos. Me parece que nosotros nos tenemos que poner en pie de lucha como organizaciones y plantear que nosotros también existimos”.
Una victoria

-Ma, ¿comiste?

-No comí, estamos en huelga de hambre.

-¿Te vas a dormir a casa?

-No, ahora no, me voy el domingo.

-Bueno mamá, pero tomá la sopa

Lucero, vecina de Chacarita y militante de la Corriente, recuerda la conversación que tuvo con su hijo y sus ojos se le llenan de lágrimas. Otra de las postales de la Carpa Villera es la fuerte presencia de mujeres poniendo el cuerpo al reclamo por la urbanización de los barrios. “Todos los compañeros nos pusimos fuertes armando la carpa-señala-. Fue una polémica esto que estaba dando vuelta por todos lados, pero a nosotros nos daba fuerza para seguir adelante y no desmayarnos. Piensan que van a desgastarnos, pero seguimos fuertes, con más compañeros”.

Los integrantes de La Poderosa destacan que, además de la importancia de que el conflicto pueda expandirse lo más posible, ya hubo una victoria. “Es el cueo hacia adentro, que todos nuestros barrios estén acompañando”, -explican-. Si esto está de pie y estamos fuertes, con todos los barrios y las agrupaciones que estamos, es porque el reclamo es legítimo. Esto no es ningún satélite de nuestros barrios, sino que ésta es la cara y el cuerpo de ellos”.

¿Cómo repercute la medida de fuerza en los barrios? Lucero: “Siempre repercute, porque no todos tenemos una misma mirada. Se dice: ´Che, ¿pero vos vas a entrar en la huelga?´ ¡Obvio que voy a ir a la huelga, porque lo necesitamos, porque no podemos seguir viviendo así! Esa es la realidad que nosotros tenemos que hacer ver en los barrios”.

En ese sentido, Castelli, de Marea Popular, apunta que la medida de fuerza y la adhesión de los barrios, los vecinos y las vecinas es vital para la cohesión del reclamo. “Esto ayuda a concientizar a otros compañeros para darse cuenta que a través de la organización y la solidaridad es la única forma de conseguir cosas”, dice.

El 100 por ciento

Las organizaciones recuerdan con gracia una encuesta de un medio de comunicación que giraba en torno a una pregunta: ¿qué debería hacer el gobierno con la Carpa? Las respuestas, cuentan, eran dos: desalojarla o escucharla. Apuntan: ninguna opción hablaba de atender el reclamo. El resultado fue que un 75 por ciento de los encuestados votaron por el desalojo. Los huelguistas se preguntan qué tira, qué manzanas y qué villas son las que opinan en esa muestra. “A ese 75 por ciento virtual le invitamos a conocer este 100 por ciento real de la Carpa Villera”, subrayan los de La Poderosa. “Que vengan, que conozcan, que entiendan cómo está formada. Por ahí les cambia la opinión. Y a los que tengan una posición tan reaccionaria que crea que es justo que se nos mueran los pibes porque los incendios agarran la precariedad de las casas, porque se nos mueran los abuelos porque las ambulancias no entran en nuestras tiras o que los chicos se queden sin escolaridad porque no pueden salir de las tiras inundadas hasta las rodillas, para aquellos que crean que por eso nos tienen que desalojar, igualmente les queremos notificar que ni para eso se ha acercado el gobierno de la Ciudad”.

Uno de los que sí se acercó no fue un funcionario. Fue un actor.
Hola, soy Gastón Pauls

“Están pidiendo algo que, en realidad, vienen reclamando hace más de 40 años, y es que se considere a los barrios como barrios y no como villas que molestan a los que quieren, aparentemente, un mundo prolijito”, explica a lavaca el actor Gastón Pauls, que se acercó a la carpa para bancar la medida de fuerza de la Corriente Villera Independiente.

“A muchos los conozco hace muchísimos años, sé que vienen luchándola, que sus reclamos no son oídos ni escuchados y ni siquiera mirados, y a veces, desde el lugar que uno tiene, puede hacer que ciertas cosas puedan, por lo menos, ser visibilizadas, ponerlas en imagen o en voz para que la gente escuche”, explica su presencia. Y, luego, va al grano: “Y porque hay gente que la está pasando mal: no es tan complejo poner el hombro”.

Consultado sobre la falta de respuesta del gobierno porteño, Pauls considera: “Es terrible. Los ignoró totalmente, y eso es una estrategia también que acá genera mucha desazón y desesperanza. O sea: están al lado del Obelisco, un emblema de la ciudad. Es tristísimo”.

Orgullo

Los huelguistas valoran que, frente a muchas fragmentaciones del arco popular a nivel nacional, las organizaciones confluyan unificadas en la Ciudad de Buenos Aires para sostener el reclamo villero. “Desde ese lugar, la Carpa también es un ejemplo de entender que, al aparato tradicional y a otros sectores que construyen la política con mucha mezquindad, nosotros somos capaces de dejar la bandera de lado por las prioridades de nuestros barrios”, recalcan desde La Poderosa.

“En los barrios se va viviendo el día a día. Vienen a darnos una mano, a vernos si estamos bien, a darnos apoyo, y eso es lo que más nos fortalece”, dice Lucero. “Más allá de dejar a nuestros hijos y de estar aquí en esta capa encerrados, viviendo con ratas, esto nos llena de orgullo a todos dentro del movimiento. Nos llena de ganas de seguir adelante y de luchar por lo que realmente queremos”.

Olga, vecina de la villa 31 de Retiro, le habla a las autoridades porteñas. “Pedimos que nos escuche, que hagan caso a los villeros. Vivimos de forma insalubre”.

Y Lucero cierra: “Vamos a seguir en la lucha. Vamos a lograr nuestro objetivo, que es vivir de forma digna”.