"El neodesarrollismo es una falsa alternativa al neoliberalismo" - Parte 2

ZUR Rodrigo Alonso / Imagen: Latuff.
Segunda parte de la entrevista hecha por ZUR al economista marxista brasilero Marcelo Dias Carcanholo, actual Presidente de la Sociedad de Economía Política Latinoamericana (SEPLA).

En esta segunda parte, Carcanholo plantea su mirada sobre los posibles caminos para un nuevo proyecto económico en América Latina. En el final también plantea su visión de las recientes protestas en el marco del campeonato mundial del fútbol en Brasil.

Ver primera parte de la entrevista

ZUR- En el debate económico actual pareciera que no hay espacio para medidas que puedan afectar lo que el mainstream considera un manejo “serio y responsable” de la macroeconomía. ¿Tenemos programa económico contrahegemónico para relanzar la perspectiva socialista? ¿Cuáles serían sus principales ejes?

C: Esta pregunta nos remite, nuevamente, al distinto plan de abstracción en la crítica al desarrollo neoliberal. Una cosa es plantear otra política económica, o sea, sostener que la política monetaria debe disminuir las tasas de interés para que los capitales sean invertidos cada vez más en procesos productivos que generen crecimiento y empleo. Además, las políticas fiscales también tendrían que ser pro-crecimiento y no para crear saldos fiscales que garanticen el pago de los intereses financieros. Las pre-condiciones para eso son, por un lado, controlar el flujo de capitales, pues una disminución de la tasa de interés puede generar fuga de capitales, con problemas externos serios. Por otro lado, las inversiones públicas deben expandir la capacidad productiva de los productos prioritarios, de forma que la expansión de la demanda no genere inflación.

Pero esta otra política económica en nada modifica la superexplotación de la fuerza de trabajo que caracteriza las economías dependientes. Apenas modifica la forma de apropiación del valor producido en esas economías. Un nível mayor de crítica es justamente disminuir el impacto de los factores estructurales que condicionan la dependencia. Ese otro modelo de desarrollo tiene que romper con los procesos de liberalización, apertura externa, privatizaciones, conformando una verdadera estrategia alternativa de desarrollo, que implique también un cambio de modelo productivo en contra de la lógica transnacionalizada y extractivista que caracteriza las economías de la región en la actualidad. Esta otra estrategia también requiere un cambio de política económica, pues necesita de la ampliación de los mercados internos, para realizar el valor producido. Esto, a su vez, requiere redistribuir ingresos y riquezas para que más personas tengan condiciones de participar del mercado interno. Todo aún dentro de una sociedad capitalista, aunque en contraposición a su faceta neoliberal. De cualquier forma, por más radicales que sean estas modificaciones, no se resolvería el carácter dependiente de nuestras economías, apenas disminuiríamos sus manifestaciones.

Una estrategia socialista debe, más allá de cambiar la política económica y la estrategia de desarrollo, lo que es absolutamente necesario, modificar el propio carácter social que define el capitalismo. En este, las relaciones sociales son intermediadas por los intercambios mercantiles. Ellas son establecidas por el intercambio de nuestras mercancías. Se trata de una sociedad intermediada por lo mercantil. Una estrategia socialista debe construir espacios donde las relaciones sociales sean cada vez más directas, sin ningún tipo de intermediación. El socialismo requiere que los seres humanos, de forma colectiva, conciente y sin ninguna instancia que haga la intermediación, decidan lo que van a producir, la forma de producirlo, distribuirlo y consumirlo. Es por eso que un socialismo de mercado es una contradicción. No se puede vivir el socialismo si las decisiones de los seres humanos son definidas por algo (el mercado, la ley del valor) que les es ajeno, extraño.

ZUR- Por acá, Fernando Henrique Cardoso es uno de los autores brasileros más difundidos y se lo tiene como referente principal de la teoría de la dependencia. ¿Qué opinión te merece eso?

C: Lo más increible de todo eso es que lo mismo ocurre en Brasil. Arriesgo decir que de forma más intensa. Autores de la teoría marxista de la dependencia brasileños como Marini, Theotonio dos Santos y Vania Bambirra eran absolutamente desconocidos hace algunos años. Eso tiene que ver con la estrategia deliberada que las élites brasileñas, financiadas por instituciones como la fundación Ford (y otras), tuvieron de tornar estos autores desconocidos, promoviendo además otros de muy baja calidad, como Fernando Henrique Cardoso. ¿Y, por qué eso?

La explicación se encuentra en la propia categoría de dependencia, como la entiende Fernando Henrique Cardoso. Para ese autor, la dependencia quiere decir que nuestras economías están condicionadas por la economía mundial y, esto es lo más importante, la única forma que tenemos de generar algún crecimiento y desarrollo es aprovechar momentos donde la economía mundial nos permita engancharnos dentro de su lógica. Es como si ella fuera un tren que, en algunos momentos coyunturales, acepta otros vagones. Para que eso sea posible son necesarios gobiernos que aprovechen las oportunidades, abriendo nuestras economías al comercio y la entrada de capitales. Fue exactamente lo que hizo este señor en su gobierno en los años 90. Simplemente impulsó lo que había escrito.

Se trata de una versión weberiana de la dependencia, donde al actor central es el estado nación, como si este fuera una entidad única, sin contradicciones, con una lógica propia y racionalidad instrumental burocrática. No hay clases sociales, lucha de clases, dialéctica en la actuación estatal, etc. Cuando estas aparecen son subordinadas al proyecto estatal. No se ve que el estado es el resultado contradictorio de las luchas sociales.

Lo que la teoría marxista de la dependencia acentúa es justamente el hecho de que el actor central en el capitalismo es el capital y este es constituido con base en una relación social clave. Los capitalistas pagan la fuerza de trabajo para que esta produzca más valor de lo que se requiere para producir un equivalente a sus sueldos. Este valor a más, el plusvalor, es la base de las ganancias de los capitales. El estado, con todas sus contradicciones y autonomía relativa de actuación, es el resultado dialéctico de este tipo de sociedad.

Además, cuanto más las economías dependientes profundicen sus relaciones económicas con el capitalismo mundial, más los mecanismos de dependencia van a actuar, profundizando la dependencia y no creando crecimiento y desarrollo como piensa Fernando Henrique Cardoso. La historia parece haberle dado la razón a la teoría marxista de la dependencia.

ZUR- ¿Cómo anda el marxismo latinoamericano hoy?

C: El pensamiento crítico marxista está resurgiendo en América Latina. La región ya tuvo una fuerte tradición en el pensamiento marxista, y lo más interesante de este es que no era la mera copia del marxismo que llegaba de Europa. La propia realidad contradictoria de la región obligó al pensamiento marxista latinoamericano a construirse en conformidad con sus problemas específicos. En este momento preciso vuelve el interés por la teoría marxista. En primer lugar, por la situación social específica de profundización de los problemas estructurales promovida por las políticas neoliberales desde los años 90 del siglo pasado. Los movimientos de lucha y resistencia sociales, de alguna forma, necesitaron para esos procesos recuperar la tradición del pensamiento crítico, especificamente el marxista.

En segundo lugar, las falsas alternativas que se presentaron a esa situación (como el neodesarrollismo) muestran en estos momentos sus límites, lo que permite que pensamientos más radicales y genuinamente alternativos, como el marxismo, sean presentados y sostenidos.

Además de eso, la actual crisis del capitalismo mundial también contiene una crisis de la teoría social que no logra explicar el hecho que el proceso de acumulación de capital funciona inerentemente de manera cíclica. Esto quiere decir que las crisis hacen parte del funcionamiento de la economía capitalista, no es un fenómeno ajeno, fortuito, casual. La única teoria social que logra entender las crisis de hecho es la marxista. Como nuestras economías tienen una inserción dependiente en el capitalismo mundial, las crisis de este último se manifiestan con particularidades en nuestra región, y eso explica el rescate del pensamiento marxista latinoamericano.

Este proceso ocurre no solamente en las universidades sino también en los procesos de formación que los mismos movimientos sociales implementan, al darse cuenta de que el arma teórica es crucial para los enfrentamientos anticapitalistas que se proponen. De hecho, esa relación del trabajo militante académico formal con los procesos de formación y pensamiento que vienen desde los movimientos sociales, sindicales y políticos es clave para una estrategia socialista de combate a la manera como el capital está saliendo de su actual crisis. La política de los ajustes para enfrentar la crisis, desde la perspectiva del capital, es profundizar el neoliberalismo. Solo un trabajo serio e intenso de construcción de esa estrategia socialista, con base en un proceso de relación de mutuo apoyo entre intelectuales orgánicos y movimientos socialistas, puede enfrentar la estrategia del capital. Este es el sentido, por ejemplo, de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA) que, junto con otras organizaciones, pretende impulsar esa estrategia verdaderamente crítica, socialista.

ZUR- ¿Algunas lecturas imprescindibles para pensar América Latina?

C:Es imprescindible recuperar todas las experiencias teóricas y prácticas de los movimientos socialistas. No podemos olvidarnos de las experiencias revolucionarias que ya ocurrieron en la historia, y no solo en América Latina sino también de otras partes del mundo, en distintos momentos históricos.

La tradición marxista tiene una enorme cantidad de debates teóricos muy importantes para entender nuestra realidad. No se trata de traspasar discusiones antiguas como si fueran suficientes para transformar nuestra realidad presente. Hay que respetar la especificidad de los distintos momentos históricos. Desde que el capitalismo es capitalismo nosotros los trabajadores sufrimos las contradicciones de este sistema social. Tenemos que conocer al enemigo si queremos derrotarlo. Para eso la lectura de los clásicos del marxismo es imprescindible.

Adicionalmente, tenemos que recuperar lo nuestro, el pensamiento crítico latinoamericano, y aquí la lista tambien es enorme (Mariátegui, Mella, Che Guevara y muchos otros). La teoría marxista de la dependencia (Marini, Bambirra, Dos Santos, Caputo) tiene que ser rescatada, pero, nuevamente, sin creer que se puede utilizar este debate de los 60 y 70, del siglo pasado, sin ninguna intermediación hacia la realidad presente. Se trata de construir una estrategia socialista para la dependencia contemporánea de nuestra región. Afortunadamente aquí tambien tenemos nombres importantes que nos ayudan en ese trabajo, pero hay que destacar una gran cantidad de jóvenes que recién empiezan a estudiar este gran listado de lecturas imprescindibles desde América Latina y para pensar América Latina con una perspectiva crítica. No sólo en la SEPLA, sino en otras instituciones se ve mucho trabajo de esos jóvenes y de la mejor forma, sin restringirse al academicismo y trabajando junto con los movimientos sociales, políticos y sindicales.

ZUR- ¿Hay preocupación en Brasil por un nuevo maracanazo?

C: Si uno se queda en lo meramente futbolístico, se puede decir que existe un cierto temor por la posibilidad de que Brasil no gane el mundial en la segunda vez que lo organiza. Pero, de hecho, para los sectores que impulsan las manifestaciones populares desde junio del 2013 el resultado del mundial no es relevante.

Una de las principales características de las llamadas manifestaciones de junio fue el hecho de que ellas separaban los reclamos en la calle del apoyo a la selección brasileña. Las protestas no eran contra la selección, en el campo de juego, sino contra la lógica que está por arriba de eso y que determina toda el “business” en torno al fútbol mundial. Las protestas ocurrieron, y están ocurriendo en este exacto momento, en contra el dominio y la imposición por parte de la FIFA de todo el negocio (capitalista) que eso involucra. Muchas inversiones (que en el capitalismo requieren ganancias) en estadios e infraestructura con el único objetivo de volver el mundial rentable. ¿Cuánto de eso para salud, educación, viviendas? Nada.

Lo que ocurre es una creciente mercantilización (capitalismo) de los espacios urbanos, con fuerte especulación imobiliaria, que expulsa los más pobres de sus viviendas. En San Pablo, incendios sospechosos en favelas que se transforman, después de “limpio” el espacio, en negocios imobiliarios para las elites; en Rio ocurren fuertes y violentas desocupaciones de los más pobres para construir lo necesario para el mundial y las olimpiadas. Estamos también ante un incremento de la criminalización de los movimientos sociales, llegando al asesinato de algunos líderes, como si fueran meros traficantes de drogas, lo que se suma al fuerte aparato policial para reprimir violentamente las protestas.

No son protestas conscientes con una estrategia socialista, pero tienen un carácter de rechazo a las consecuencias sociales de una falsa estrategia de desarrollo, que estallaron en el momento en que se percibió cuanto se gastó, y aún se va a gastar, para viabilizar los negocios promovidos por la FIFA y sus socios. ¿Se pueden radicalizar las protestas? Por supuesto, una vez que la causa de fondo seguirá después del mundial, sea cual sea el resultado que tenga en el campo de juego. El neodesarrollismo es una falsa alternativa, por lo menos desde el punto de vista de los trabajadores.
 

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