Guatemala: "La violencia contra las mujeres viene siempre de parte del estado"

La Caterva / Foto: MAFIA
El 8 de marzo al menos 38 mujeres murieron en Guatemala, luego de protagonizar una protesta contra los abusos sexuales a los que eran sometidas en el Hogar Virgen de la Asunción. Dialogamos con Jovita Tzul, maya-quiché y abogada del Movimiento de Mujeres Indígenas Tzununija -organización de mujeres que articula más de 100 organizaciones en todo el país-, para conocer la situación a la que se ven sometidas miles de niñas y jóvenes.

¿Podrías compartirnos cómo se está viviendo en Guatemala esta tragedia ocurrida en un día tan emblemático como el 8 de marzo y qué responsabilidad hay por parte del Estado?

Es indignante lo que ha ocurrido en estos llamados aquí “hogares seguros”, que son instituciones destinadas al resguardo, al cuidado de menores de edad que están siendo víctimas de violencia, de trata o de explotación sexual. Es lamentable que el Estado de Guatemala no asuma la responsabilidad que le corresponde, en resguardar la seguridad y la vida de ciudadanos y mucho más de menores de edad en este país.

Fue un hecho realmente bastante alarmante, pero la verdad es que desde hace varios meses en Guatemala, este tema del problema de los hogares seguros ha estado presente, y el Estado ha hecho caso omiso de prestarle atención. Hace varios meses, no solamente en este hogar “Virgen de la Asunción” que es donde pasaron los hechos, sino en otros hogares, se han dado varios incidentes en los que los menores buscan la manera de escaparse, o diversas denuncias de violación a los derechos humanos, inclusive actos sexuales de violación en contra de las niñas que residen en ellos.

Se han presentado las denuncias, sin embargo el Estado de Guatemala, por medio del sistema de justicia que está lleno de corrupción, han hecho caso omiso de esas denuncias, tal es el caso de 8 de las niñas que han sobrevivido al incendio y han sido trasladadas a otro hogar, están embarazadas hoy día. Esto es una responsabilidad de Estado, y como mujeres indígenas nosotras estamos convencidas de que la responsabilidad no es sólo institucional, esto no se resuelve quitando del cargo al encargado del centro, o la Secretaria de de Bienestar Social, porque esto es una responsabilidad del Estado, que sistemáticamente ha hecho caso omiso de darle la importancia y el trato debido a estas menores.

¿Cuál ha sido la respuesta de los diferentes espacios institucionales que tenían responsabilidad sobre los hogares seguros, puntualmente sobre Virgen de la Asunción?

La respuesta es la misma que da el Estado para todas las problemáticas. Culpar a otros ente la inoperancia de alguna otra institución no pudo resolver el problema. En este caso el director del albergue dijo “bueno, es que es la Procuraduría General de la Nación la que nunca dio la orden”; a su vez, la Procuraduría General de la Nación dice “es que los juzgados no emitieron las ordenes”, los juzgados culpan al ejecutivo, el ejecutivo culpa al organismo judicial, y el legislativo nunca cumplió su función de ir verificando el cumplimiento de los derechos en esos lugares. Entonces, la reacción del ejecutivo es ambigua.

Primero lo que se estableció es responsabilizar a una menor que con una carterita, con un fósforo o con un cerillo, había prendido fuego dentro del recinto donde estaban todas las niñas, el Estado no está asumiendo su responsabilidad. Y cuando vamos al plano institucional, se culpan entre instituciones, y ninguno tiene la culpa. De esa manera el Ministerio Público no puede proceder, tampoco se puede proceder con ninguna demanda directamente a ninguna institución, pues ellos se culpan mutuamente, y lamentablemente a lo único que aspiró el presidente de la República es a dar un mensaje de solidaridad e informar que ha sido destituido el director del centro. Destituido sin haber delimitado las responsabilidades penales de él dentro de ese centro.

Hay una cuestión en ese sentido que ha marcado a Guatemala: la violencia del terrorismo estatal contra las mujeres indígenas en particular y en general contra el conjunto de los pueblos indígenas. ¿Cómo viven esa actualización de algo que se padeció en las últimas décadas a través del terrorismo estatal, de la desaparición forzada de personas, y que ha quedado en muchos casos impune?

Nosotras como movimiento Tzununija tenemos clara la posición de que la violencia contras las mujeres viene del Estado. Siempre ha sido del Estado, en el tiempo de la guerra y también hoy en los llamados tiempos de paz, solo que hoy la violencia está institucionalizada y está legalizada, y en ese sentido, un hecho como este, que ha trascendido mucho a nivel internacional, hace un llamado nuevamente a los órganos de justicia en Guatemala, a los órganos de protección y de bienestar social en Guatemala, y también por supuesto a todas las instituciones del ejecutivo, y un llamado también a esta sociedad, que lamentablemente hemos naturalizado la violencia, y sobre todo la violencia en contra de las mujeres.

Nosotras como mujeres indígenas hemos hecho las denuncias políticas y judiciales, alegando que este Estado no tiene las condiciones para brindar la protección a menores y a mujeres indígenas víctimas de violencia. Porque esos albergues hoy en día están en el ojo del huracán por todo lo que ha pasado, por la crisis institucional que hay, por el hacinamiento que se da, porque en el lugar donde sucedió el incendio había una superpoblación de mas del 200% de personas que se podían atender. También hemos denunciado que estos lugares no reúnen la condición para resguardar la vida de mujeres y de niñas indígenas, y que en ese sentido son las mas vulnerables y son las más fáciles de violentar. Creo que esto ha sido una recurrente en la guerra, y ese mismo síntoma lo seguimos viviendo las mujeres. Por supuesto que nos hemos organizado, nos hemos incorporado a diferentes espacios para apoyarnos entre nosotras mismas, y varias organizaciones de la sociedad civil, hemos suplido la labor y la obligación del Estado, de resguardar la vida y la seguridad de las mujeres indígenas.

Obviamente en los medios hegemónicos no se difundió el 8M en Guatemala. ¿Puedes contarnos cómo vivieron el paro internacional de mujeres y qué exigencias vienen levantando como mujeres indígenas?


Fue un movimiento a nivel mundial, y en Guatemala nosotras, como mujeres indígenas y puntualmente como movimiento Tzununija, hemos estado posicionando varias demandas. Y demandas estructurales que -lo tengo que decir porque es así- a veces no son muy en sintonía con las luchas y las consignas de algunos movimientos feministas, porque como mujeres indígenas nos consideramos parte de nuestras comunidades, comunidades donde convivimos con los hombres, y por lo tanto nuestras exigencias son en materia de pueblos indígenas, y también mujeres indígenas.

En ese sentido nosotras hemos estado posicionando que nosotras, las mujeres, paramos el 8M porque queremos una mejor justicia para las mujeres indígenas, y el reconocimiento de las jurisdicción indígenas, de nuestras autoridades en nuestras comunidades. Porque como mujeres indígenas tenemos evidenciado que es una justicia efectiva, para nosotras y que no nos violenta como lo hace el sistema de justicia estatal. También como mujeres indígenas hemos estado posicionando el tema del racismo, que lamentablemente es un tema presente no solo en colectivos mixtos o de mujeres, es un tema que nos viene marcado, y por lo tanto también hemos posicionado el combate y la eliminación del racismo. Y por supuesto también que otras organizaciones de mujeres paramos para pedir que cese la criminlización en contra de mujeres lideresas que están defendiendo el territorio aquí en Guatemala. Creo que las demandas de mujeres son muy amplias: desde las que están defendiendo la propiedad intelectual colectiva de sus tejidos, hasta las mujeres que están defendiendo sus territorios de proyectos extractivos. Fueron una diversidad de demandas, pero entre las principales están estas.

Fuente: La Tinta