La nena de la foto

Nota: Mariana Abreu
Sucede en Montevideo. Hay un día en el que los humanos caminan por la calle sosteniendo carteles. En un momento, cuando todos por fin hacen silencio, las caras de los que están en los carteles empiezan a gritar.

La foto del diario me provocó un vacío en la panza, de esos de montaña rusa. Recién aprendía a leer y  hubiera podido descifrar las letras de ese libro enorme que deja los dedos sucios. Pero no lo necesité. Enseguida la reconocí. La nena de la foto no era cualquier nena.

Hubo un tiempo en que la nena estuvo perdida y aquellos ojos grandes empapelaron la ciudad. Todos en la calle la buscaban, pero fue su abuelita quien la encontró, y mis padres se pusieron tan contentos que me regalaron su nombre cuando nací.

Sin que nadie me viera, recorté la foto y la escondí en un cajón. Fue un día de 1993, cuando yo tenía 6 años y el diario sobre la mesa de la cocina decía que Mariana Zaffaroni Islas había recuperado su identidad. Durante años guardé el recorte y lo miré de tanto en tanto, aún no sé bien por qué, quizá todo aquello tenía que ver también con mi identidad.

Ahora es Mariana, la nena de la foto, quien busca. Conserva los ojos grandes y brillantes pero el tiempo la convirtió en mujer. Sus padres, María y Jorge, como otros tantos, continúan perdidos.