Las rayas son de nosotros, los derechos son ajenos.

Zur / Foto: María Noel Sosa
Movilización en Montevideo por la aprobación de una Ley de Salud Mental: la discusión legislativa denota poco interés para que se registren avances hacia un marco de respeto a los derechos humanos.

En estos días se están realizando diferentes actividades y debates públicos así como una jornada de sensibilización en Montevideo este 16 de mayo reclamando que se acelere la discusión parlamentaria de una Ley de Salud Mental.

En el senado se dio media sanción a un proyecto el año pasado y la discusión en la cámara de diputados evidencia apatía de los legisladores en el tratamiento del tema. Según un comunicado de la Comisión Nacional por una Ley de Salud Mental (CNLSM) a la hora de presentar el tema en la comisión legislativa que estudia el proyecto se dio la situación de que “de los integrantes que participan en dicha comisión se encontraban solamente cinco y dos de ellos se retiraron sin aviso en medio de la exposición realizada por usuarios y familiares organizados que integran la CNLSM. Estos hechos nos remiten a ciertas interrogantes: ¿Existe un real interés por parte de nuestros representantes por tener una Ley de Salud Mental desde una perspectiva de derechos humanos? ¿No interesa lo que vienen reclamando desde hace tiempo y con fundadas razones 54 organizaciones de la sociedad civil, académicas, de profesionales, y de usuarios y familiares nucleadas en la CNLSM como parte del pueblo organizado, sobre los derechos de la población en la atención en salud mental? ¿Cuáles son las dificultades para abordar dicha temática?, o ¿cuáles son los intereses que se afectarían con las modificaciones al proyecto aprobado por el Senado que venimos señalando?”

La CNLSM entiende que el proyecto de ley actualmente en discusión va en contra de las Convenciones y Tratados que el Estado uruguayo ha firmado, lo que le ha valido una observación del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), hecho que a sido puesto en el centro de la discusión por las organizaciones sociales en el proceso de consulta, durante los años 2015 y 2016.

Las organizaciones pretenden que se modifiquen algunos elementos del actual proyecto, dentro de los cuáles los más relevantes son:

- La denominación “trastorno mental”. La CNLS entiende que “la denominación de las personas usuarias como “trastornados mentales” produce estigmatización y patologiza el sufrimiento psíquico, ubicando a la psiquiatría como disciplina hegemónica en su tratamiento y  produciendo procesos de patologización de la vida cotidiana”. Por ello proponen cambiar la denominación a la de “personas usuarias de los servicios de atención en salud mental”.

- Reclaman que el sistema de salud se enfoque desde una atención integral e interdisciplinaria a las personas por lo que cuestionan que se proponga crear Unidades de Psiquiatría como los ámbitos especializados de los hospitales públicos para la atención de estas personas.

- Las organizaciones piden que se defina en el proyecto un calendario de cierre de las instituciones “Asilares y Monovalentes” -los recintos de la matriz manicomial- al tiempo que se establezca su sustitución a partir de una red de instituciones alternativas.

- En otros puntos la CNLSM reclama que se derogue el “Patronato del Psicópata”, que se cree un órgano independiente que asegure los derechos humanos de las personas usuarias de los servicios de atención en salud mental y denuncia la ausencia de la inclusión de aspectos vinculados a un sistema de cautela en el marco del proyecto de ley.

Las organizaciones continuarán realizando un seguimiento directo al trámite legislativo de este proyecto, manteniendo actividades públicas de movilización y sensibilización más allá de los recintos parlamentarios.