Linchamientos: “nada peor que un burgués asustado”

Carlos Santos / Foto: http://lapoderosa.org.ar/
En los primeros meses de 2014 sucedieron una serie de linchamientos públicos a manos de ‘buenos vecinos’ en diferentes partes de Argentina.

Los linchamientos más emblemáticos, como el de David Moreira, joven de 18 años asesinado por “parecer” un delincuente, ocurrieron en la ciudad de Rosario (provincia de Santa Fé) epicentro del crecimiento económico generado por el agronegocio sojero –y al parecer, también por el narcotráfico- a lo largo de toda la década pasada.

Una frase de Bertolt Brecht sobre el contexto de emergencia y consolidación del fascismo en Europa en el período entreguerras, ha sido muy utilizada para dar cuenta de sucesos muy recientes en Argentina. “No hay nada peor que un burgués asustado” había afirmado el escritor alemán, explicando cómo la opción por el fascismo era la respuesta de la burguesía al miedo que le ocasionaba el avance de los movimientos socialistas y comunistas. Sin embargo, en la Argentina contemporánea los miedos de burgueses y clases medias son otros: son los miedos de la inseguridad, cultivados por los medios de comunicación y por un modo de vida que endiosa la propiedad privada.

Esos miedos han provocado el pasaje de un fascismo verbal o actitudinal a un fascismo que lleva adelante estos principios en la práctica: pone la propiedad privada por encima de cualquier otro principio –incluida la vida humana- y se hace cargo, por mano propia, de mantener su seguridad.

Compartimos tres puntos de vista complementarios sobre estos hechos y sus posibles consecuencias.

Linchamientos, o el “ajuste de cuentas” por otros medios
“Después de que una horda asesinara a patadas a David Moreira en Rosario y con casos similares que se repiten en otros puntos del país, el análisis de una ciudad donde el futuro de los pibes se puebla de narcos y se ausenta del Estado”.
Por Pedro “Pitu” Salinas - Ver artículo

El corazón de David
“El oportunismo del fascismo, enquistado en ese periodismo al servicio del racismo, vuelve a poner en debate la Ley de Talión, abriendo aún más las venas de la televisión que sigue auspiciando esa teoría sin fundamentos, para intentar justificar su apología de los linchamientos. Horas y horas se pasean por los distintos canales, numerosos especialistas en asuntos banales, que de pronto quieren aplicar su incierta autoridad para definir quiénes tienen derecho a matar con impunidad, o quiénes merecen una muerte certera por haberse robado una cartera. ¿No es paradójico que defiendan los homicidios en malón, esos sujetos que se la pasan choreando en los medios de comunicación? ¿Qué función cumple el “periodismo independiente”, cuando sale a festejar el diente por diente? ¿Y los funcionarios en gestión, que debieran garantizar la inclusión? ¿Y los cuervos de la codicia, que debieran garantizar la Justicia? ¿Qué tipo de sociedad reclaman desde el calvario los que aclaman a los asesinos de David en Rosario? Por eso que han hecho y porque quien delinque merece estar preso en un Estado de Derecho, si necesitan desquiciados para seguir matando no los busquen por acá: estamos ocupados abrazando a una mamá”.
Por La Garganta Poderosa - Ver artículo

El buen nombre de David Moreira
“Gracias a La Garganta Poderosa, que de estas cosas –de víctimas que nunca son visualizadas como tales, ni por las instituciones ni por los medios– sabe más que muchos, se pudo oír la voz de la madre de David Moreira, el chico señalado como un ladrón y asesinado a patadas en el barrio Azcuénaga de Rosario, donde tampoco eran nuevas esas confusiones: dos semanas antes, otros dos jóvenes que andaban en moto fueron también confundidos con ladrones por un grupo de remiseros, que los persiguieron a tiros”.
Por Sandra Russo, Página12 - Ver artículo

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