Los ingresos del capital en el Uruguay

Jorge Notaro
En esta nota, el economista Jorge Notaro aborda el tema de los ingresos del capital desde el enfoque de la economía política, dando cuenta de las limitaciones que presentan los enfoques tradicionales y sus consecuencias en la medición de la distribución del ingreso y, por tanto, en las políticas económicas que sobre esa base se desarrollan.

El promedio anual de ingresos del capital comprobado, después del pago de impuestos durante el período 2010-2013 fue de 10.307 millones de dólares, algo más del 20% del PIB, de los cuales 8.276 provienen se apropia del capital nacional y 2.031 del capital extranjero. La presión fiscal sobre los ingresos del capital, es decir el cociente entre los impuestos pagados y los ingresos, fue 10.5%. Del total de ingresos del capital nacional solo el 7.8% es captado por la Encuesta Continua de Hogares que implementa el Instituto Nacional de Estadísticas, lo que cuestiona los índices de Gini calculados con esa información.

Un enfoque de economía política

Los padres de la economía política, Smith, Ricardo y Marx, analizaron la distribución del ingreso entre las tres clases sociales que consideraron principales pero no únicas en Europa en la primera mitad del siglo XIX: los terratenientes, los capitalistas y los trabajadores. Cada clase percibía un ingreso por su forma de participar en el proceso económico, los primeros se apropiaban de una renta, los capitalistas de las ganancias y los trabajadores cobraban salarios. Para Smith la renta de la tierra resulta de la propiedad privada y no de una función de la misma en la producción, siendo esta la primera deducción del producto del trabajo sobre la tierra.

Han transcurrido más de dos siglos desde que Smith hizo este planteo y durante ese período se produjeron profundos cambios en la economía y en la sociedad, entre los que se destacan la mayor complejidad de la estructura social, las desigualdades de ingresos en el interior de las tres clases identificadas, la importancia de grupos sociales que venden el resultado de su trabajo y el aumento de las transferencias internacionales de ingresos desde los países dependientes; estos dos últimos, de gran importancia en los países latinoamericanos. Pero el enfoque de economía política no perdió vigencia.

Procedimiento de estimación y resultados

Desde que entró en vigencia la reforma tributaria, la Dirección General Impositiva (DGI) informa la recaudación de impuestos a partir de los ingresos del capital y el monto de las exoneraciones. Con esta información es posible calcular los ingresos del capital, incluyendo las ganancias de las empresas, los intereses de todo tipo y los alquileres (de viviendas, locales comerciales, tierras, maquinarias, vehículos, etc.). De ese total es posible diferenciar los ingresos del capital nacional y del extranjero. Estos segundos comprenden los dividendos y las utilidades de la Inversión Extranjera Directa así como los intereses de la deuda externa o préstamos.

Por otra parte, la Encuesta Continua de Hogares, del Instituto Nacional de Estadística, incluye los mismos ingresos del capital nacional que la DGI. Hay consenso sobre la incapacidad de las encuestas de hogares para captar los altos ingresos. Picketty señala que estas tienden a subestimarlos, lo que resulta problemático debido a que el decíl superior detenta hasta la mitad de los ingresos nacionales, y agrega que la información fiscal registra mejor estos ingresos. Luego de la difusión de su libro Le capital au XXI siècle, se pusieron de moda los trabajos sobre los ingresos personales para mejorar las estimaciones de los altos ingresos en países de América Latina. Los resultados indican que la concentración del ingreso medida con un índice de Gini es algo superior cuando se utiliza esta información que cuando se utiliza la de las encuestas de hogares. 

En Uruguay, del total de ingresos del capital nacional verificado con la información de la DGI, sólo el 7.8% es captado por la Encuesta Continua de Hogares, lo que cuestiona los resultados de las investigaciones sobre distribución del ingreso que se limitan a utilizar las informaciones que de allí surgen así como el índice de Gini que se calcula con esos datos.

Comentarios finales

Las estimaciones realizadas en este trabajo [1] dan cuenta de una ausencia y dos paradojas. La ausencia es la estimación de los ingresos del capital, categoría que no se utiliza por la corriente predominante en el medio académico uruguayo.

La primera paradoja es que los hogares uruguayos declaran más ingresos del capital a la DGI que a la Encuesta Continua de Hogares.

La segunda la definimos como “la paradoja de Gini” y consiste en que cuando residentes en el país venden su capital a no residentes, se reducen los ingresos del capital disponibles en el país que podría registrar la Encuesta Continua de Hogares y, como consecuencia, mejora la distribución del ingreso de acuerdo con este índice. En países en los que la propiedad del capital y de la tierra de no residentes es irrelevante esta paradoja es igualmente irrelevante. Pero en América Latina las inversiones directas, los recursos naturales y los activos financieros de no residentes son importantes, con lo cual la paradoja adquiere importancia. Y en Uruguay, donde en los últimos años se registró un acelerado aumento de la Inversión Extranjera Directa, la paradoja es aún más importante.

Las investigaciones sobre distribución del ingreso que se limitan a utilizar la información de la Encuesta Continua de Hogares no tienen en cuenta: a) que los ingresos personales son sólo una parte de los generados; b) que cuando se intenta corregir con los datos de recaudación los ingresos personales no se tienen en cuenta las exoneraciones, es decir, ingresos personales que no están gravados y por lo tanto no generan recaudación; c) los ingresos generados en el país y transferidos al exterior por intereses de deuda externa o utilidades de Inversión Extranjera Directa, que como se ha visto son algo más de 2.000 millones de dólares anuales y que se registraran en las encuestas de hogares en el exterior, en los lugares de residencia de los que se apropian de esos ingresos; d) en algunos casos la encuesta de hogares no registra las utilidades reinvertidas o los intereses capitalizados, que se consideran ingresos de personas jurídicas o de empresas, desconociendo que unas y otras tienen propietarios que son personas.

Los investigadores que intentan superar las limitaciones de la Encuesta Continua de Hogares utilizando información tributaria consideran que las encuestas de hogares no captan bien los altos ingresos, lo que no es exacto dado que los altos salarios  y otros ingresos de los directores de sociedades anónimas así como del personal político se captan con precisión. Son los ingresos del capital los que, con independencia de su magnitud, se subestiman y para una mejor captación requieren otro enfoque que no se limite a los ingresos personales.

Los resultados de estos trabajos son científicamente equivocados y políticamente conservadores, encubren y legitiman una concentración del ingreso superior a la que describen, lo que, entre otras implicancias, se utiliza por algunos dirigentes políticos para rechazar las propuestas de aumento de impuestos sobre los ingresos del capital. Se requiere entonces otro enfoque, otros procedimientos y otras fuentes para tener una mejor aproximación a la distribución del ingreso. Y como punto de partida, superar los prejuicios sobre lo que sea sospechoso de marxismo.


[1] La versión detallada de los procedimientos de estimación se encuentran en un artículo que con el mismo título está disponible en Academia.edu y en ResearchGate, o se puede solicitar a  jnotaro@netgate.com.uy.

 

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