María Galindo: diez claves para repensar y sacudir el feminismo hoy

Nota y foto: lavaca.org
La genealogía del feminismo argentino. La nueva etapa del neoliberalismo. La academia fosilizante. La tecnocracia y la igualdad de género. La construcción de la política. El feminismo insaciable. El derrumbe de los sentidos. Dónde buscar los signos de placer, esperanza y vida. María Galindo, de Mujeres Creando, presentó su libro A despatriarcar y planteó sus propuestas para los sismos del presente.

La pensadora, artista  y activista boliviana María Galindo, fundadora de la colectiva Mujeres Creando, estuvo en Buenos Aires y concretó una presentación en Mu que fue una combinación de lluvia de ideas, sacudón de cánones (incluso feministas) y propuestas conceptuales y de acción en un presente global que describió como “neoliberalismo de corte fascista”.

El disparador del encuentro fue la presentación del libro A despatriarcar, acompañada por la periodista Claudia Acuña y la investigadora y curadora de arte Andrea Giunta. Aquí, algunos tramos cruciales de una intervención que abre nuevos debates sobre el feminismo, las academias, la memoria  y la creatividad.

1: ¿Desde dónde?

“¿Desde dónde estoy hablando yo? Gorda, lesbiana, terca y feminista. Boliviana, el culo del cono sur. Hablo desde fuera de la academia porque me botaron, porque me vomitaron, porque me humillaron, pero no me traumaron, para nada.
Quiero dejar claro que se puede construir pensamiento político, pensamiento teórico desde fuera de la academia. Es mentira que la academia monopoliza la producción de pensamiento.

En el mundo del arte soy una impostora. Me presento como agitadora callejera, como desempleada crónica, como cocinera.

Voy a tocar tres puntos:
Voy a entrar al abismo riesgoso de preguntarnos qué es el feminismo, y voy a aportar mi humilde respuesta.
La segunda parte: como ya estoy al borde del abismo, me voy a lanzar y voy a hablar del tiempo que estamos transitando, qué características tiene. Me voy a atrever a hablar de este tiempo. Y por último, voy a hablar de la escabrosa y tortuosa relación entre arte y feminismo”.

2: ¿Qué es feminismo?

“Tenemos que preguntarnos de qué hablamos cuando hablamos de feminismo, pero no crean que mi intención es responder con una definición, para nada. Probablemente, si acá hay cincuenta feministas, hay 50 feminismos distintos, y donde hay un millón de feministas hay un millón de feminismos distintos, o por lo menos ojalá fuera así.

En el caso de las Mujeres Creando, no tenemos un feminismo, sino que tenemos el feminismo que cada una de ellas construye por sí misma en conexión con las demás. Entonces, los feminismos pueden ser una herramienta para desarmar, construir, reconstruir en las más múltiples versiones que nos dé la gana. Hasta ahí no he dicho nada nuevo: no hay un feminismo, hay muchos feminismos. Pero ahí quiero meter dos problemas.

El primero es el de la genealogía feminista: ¿de dónde viene el feminismo que estamos construyendo y a dónde va? Ahí hay muchas cosas que desordenar. Y por favor, a las más jóvenes, no se crean el cuento que les cuentan de que estamos en la tercer ola, que las radicales, que hay las no-sé-qué. Son pamplinas. Hoy los feminismos son un fenómeno planetario presente en todos los sistemas políticos, en todos los países, en todas las regiones geográficas, e inserto en todas las culturas habidas y por haber.

Pero solamente y únicamente podemos hablar de un feminismo planetario si hacemos una ruptura con el feminismo eurocéntrico occidental. Si el feminismo es un producto del Estado moderno burgués europeo que luego es transferido históricamente a otras regiones del mundo para ser simplemente repetido, entonces no hay creación política y esa es una genealogía obturante, paralizante, fosilizante, que no nos sirve.

Por eso la necesidad de hacer esa ruptura con el feminismo como nacido en el Estado moderno burgués europeo y transferido como proyecto civilizatorio a las mujeres de las periferias del mundo”.

3: Genealogías del feminismo argentino

“Me dirán: ¿pero qué hacemos sin las sufragistas? Pensar compañeras. Eso hacemos.

¿Y Simone de Beauvoir? ¿La tiras al basurero? No al basurero, pero no sé dónde la pongo.

Hay que romper esa genealogía. Y, precisamente, quien impide que se rompa esa genealogía es la academia. La academia que te confronta con un corpus feminista pesado, remoto eurocéntrico, occidental y en el fondo disciplinador de la capacidad creativa de nuestros movimientos. Yo respeto inmensamente a Judith Butler. Llega, y hay cinco cuadras de cola para escuchar una misa. Respeto profundamente a Silvia Federici. Llega, y es como que trajera en la valija el peso de la genealogía eurocéntrica del Estado moderno burgués: veinte cuadras para escuchar otra misa.

Entonces ¿cuál es la genealogía del feminismo en Argentina? ¿Quién de ustedes tiene la respuesta? No estoy hablando de una genealogía nacionalista, para nada.

¿Quién se pregunta eso en la gran masa del Ni una menos? ¿Cómo se ha construido la memoria histórica? Y la memoria histórica no es una, hay una memoria histórica remota y hay una memoria histórica de continuidad de lo que somos. Y es eso lo que en nuestros países se persigue, se mata, se tortura y se niega. Por eso me pareció una genialidad de gran escala que la acción de Las Criadas haya escogido el Parque de la Memoria. Porque ese gesto es la búsqueda de la genealogía argentina, del feminismo en los términos más profundos que nos podamos imaginar.

Voy a lanzar una visión genealógica muy general. Esto implica muchas horas de discusión pero nos sirve de palito para agarrarnos porque, detrás, hay mucho que discutir.

Los feminismos tienen como genealogía las rebeliones colectivas e individuales de las mujeres contra los mandatos patriarcales a lo largo y ancho del mundo. No somos las hijas menores de Simone de Beauvoir, ni de las sufragistas, ni de no sé qué otro cuerno más. La producción política que hace que vos estés aquí viene de otro lado y es urgente que la conozcas y la reconozcas”.

4: ¿Cómo es este neoliberalismo?

Para saber dónde voy a actuar, por donde voy a empezar, por donde voy a continuar, necesito ubicarme. Es una cosa básica. Ahí tengo una hipótesis que la vengo discutiendo con lavaca. Ustedes en Argentina están viviendo un proceso de ajuste estructural, pero no es el primer ajuste.

El primer ajuste de esta última época fue el ajuste que introdujo las lógicas neoliberales en el continente. Fue el ajuste de los ’80: introduce las lógicas neoliberales, una serie de categorías de análisis político para disciplinar, moderar, encajar los sentidos de ese neoliberalismo. Mi percepción es que ese proceso de finales de los ´80 a finales de los 2000 ha terminado. En ese proceso nos han vaciado completamente, por ejemplo, la democracia. Veníamos de una dictadura, en Bolivia pedíamos democracia y vino una democracia neoliberal. Considero que una vez que están completamente vaciados de contenido y de sentido todos los aparatos de democracia institucional vamos a pasar, o estamos en transición, a un neoliberalismo de corte fascista.

Un neoliberalismo de corte fascista que tiene en las libertades de las mujeres, en la soberanía de las mujeres, en los sueños de las mujeres, en las rebeldías de las mujeres, un mecanismo que va a desatar, o está desatando, la represión fascista. Con lo cual nuestros feminismos van a tener que enfrentar, o están ya enfrentando, si hablamos de la villa, de la pobreza, un neoliberalismo fascista.

Por eso, precisamente, me parece muy importante volver a la pregunta: ¿qué es feminismo?”

5: Tecnocracia de género

“En el ajuste de los 80 se introdujo un paquete de medidas con perspectiva de género, con equidad de género, un paquete de medidas que eran fundamentales para el ajuste estructural, para que las mujeres amortigüemos ese ajuste de los 80.

De ahí vienen las mujeres en los ejércitos, las mujeres en los partidos políticos, el proceso de endeudamiento de las mujeres que se nos vendió como empoderamiento. De ahí vienen todas las políticas de equidad de género. De ahí viene la visión neoliberal de la tecnocracia de género que no es feminismo, que nunca fue feminismo, pero que agarró la tesis de la igualdad. Por eso creo que la tesis de la igualdad suena muy bonita, pero es de las más peligrosas. De ahí viene el discurso de derechos, que se convirtió en una rutina, que se convirtió en una retórica pero que fue una rutina y una retórica narcotizante, que nos adormecía, nos confundía.
En esta genealogía de qué es feminismo y de dónde viene, una cosa es tener una visión radicalmente plural que es decir tú tienes un feminismo, y tú tienes otro, y yo tengo otro y yo soy constructora de mi feminismo. Pero no tiene que venir la profesora a enseñar qué es feminismo y que no es feminismo: la profesora también tiene que construir su feminismo. Y otra cosa es ser las tontas útiles de la tecnocracia de género, de los organismos internacionales, de las ONG, de los partidos políticos”.

6: El feminismo insaciable

“Frente a eso, ¿cómo veo este feminismo? Lo veo con una euforia increíble. Veo una facultad fundamental de este feminismo que además nos toca alimentar, subrayar, escribir, reescribir: la facultad de insaciabilidad.

Tenemos sed de justicia, sed de alegría, sed de soberanía corporal, tenemos sed de espacios, de sexo, de libertad para esto y para aquello. Una insaciabilidad que sí, que se vaya Macri, pero no es suficiente. Que se despenalice el aborto, que sí, pero no es suficiente. Que nos den educación sexual en los colegios, que sea feminista, que no sea biologicista, perfecto, pero tampoco es suficiente.

La insaciabilidad es hoy fundamental y se resume en una palabra: no queremos derechos, no necesitamos derechos. Necesitamos utopías. Porque la utopía nos jala y nos tira para adelante. Porque la utopía nos hace tercas. Porque la utopía incomoda y nos hace que nadie trance nada con nosotras. Esto es la facultad, la característica, la euforia, más importante de lo que se puede estar viviendo”.

7: ¿Qué se está derrumbando?

“Tenemos muchas luchas y no somos tan elementales ni tan simples para no darnos cuenta de que una de esas luchas fundamentales es en el plano simbólico. Yo retrato esa lucha simbólica, la pertinencia histórica de esa lucha simbólica también a partir de una lectura del tiempo que vivimos, que lo he llamado como un tiempo de movimiento sísmico.

Un movimiento sísmico es un movimiento donde se mueve todo lo que estaba seguro en un lugar. Un movimiento sísmico puede derivar en un terremoto. Un movimiento sísmico puede hacer que se caiga el piso, que se rajen las paredes. ¿Cuál es el sismo? ¿Está rajando qué cosa? ¿Qué es lo que está haciendo sismo?

Yo creo que lo que está haciendo sismo, derrumbe, son los sentidos de las cosas. Muchas cosas están perdiendo sentido, muchas cosas están mutando de sentido, cosas que eran más profundas, cosas que eran más seguras, cosas que a mi madre no se le hubieran movido. Ella sabía que después del lunes venia el martes pero con este sismo después del lunes puede venir el viernes, además de que el lunes no tiene nada que ver con lo que nos han dicho que significa.

8: Placer, esperanza, vida

Entonces es un sismo de sentidos. Y en un sismo de sentido nuestra gran oportunidad histórica es disputar sentidos. Qué queremos que signifique el lunes. Qué queremos que signifique esperanza. Qué queremos que signifique placer. Qué queremos que signifique vida. Tenemos no una galería que pedir, sino un diccionario entero de mil tomos, de todos los idiomas. Podemos revolver todos y cada uno de esos significados. Esto es la tarea que ubico yo que cuando la voy realizando el mundo del arte me dice: te damos un espacio. Y yo les digo: no estoy haciendo arte, estoy haciendo política. Se lo digo en la cara con mucha bronca también.

9: La mujer atrapada

María siguió hablando mientras presentaba el video que puede verse aquí, la acción de Mujeres Creando a partir de un cuadro icónico.

“Vamos a ver un cuadro anónimo de 1600, cuando Bolivia no era el culo del mundo sino el centro de extracción de riqueza de Potosí para la primera extracción del capitalismo industrial. Este cuadro de 1600 es un cuadro que era patrimonio icónico, emblemático del colonialismo extractivista, de uno de los recursos más preciados como era la plata.

Participé de una muestra que se llama Principio Potosí, en la que estábamos remando en la arena porque estábamos diciendo: la globalización es la reedición de la acumulación originaria del capitalismo en clave contemporánea.

El personaje central de este cuadro icónico: una mujer que es la virgen. Pero es una mujer atrapada por las autoridades celestiales y políticas de ese tiempo. Podríamos decir que está al centro de la escena y arriba. Pero también podríamos decir: está al centro y vigilada. También que se venera ese lugar. ¿Por qué yo trabajo sobre este cuadro? Porque fue patrimonio de expresión gráfica del colonialismo y la autoridad que el colonialismo quería imponer.

Lo divertido de las sociedades coloniales es que este cuadro es patrimonio del Estado boliviano, pero patrimonio del Estado boliviano en términos de emblema del poder. ¿Qué hace un Estado “emancipado” teniendo como patrimonio icónico cultural la revisión de las relaciones de poder?

¿Qué hago con este cuadro? Lo saco de la mina y lo introduzco en el mercado”.

Siguiendo la secuencia del video:

“¿Y qué es lo que hago en el mercado? Una descomposición figura por figura de esa iconografía utilizando, en el mejor sentido de la palabra, el mercado no solo como escenografía sino que como contexto que le da sentido a esa descomposición de sentidos. No me interesa en absoluto si esto es una obra de arte o no, si esto va a una galería o no, porque las galerías están además vacías y los mercados están llenos.

No me interesa la relación con la institución arte, me interesa la relación con los sentidos, con los significados. La institución arte quiere que en lugar de que tú te relaciones con ese trabajo de sentidos, te relaciones con una pesada historia y un conjunto de relaciones institucionales, de tramas institucionales de poder que pueden y tienen la facultad para que tú, artista, vayas en calidad de moda, en calidad de cuota mujer, en calidad de producción maleable, en calidad de detalle “femenino”.

Ese es un riesgo que existe con la institución arte, la institución academia, la institución poder judicial, y lo tenemos que tener presente”.

10: La producción de un nuevo lenguaje

“En la relación de arte y feminismo lo que me interesa es la producción de lenguajes de lucha que tiene que ver con la capacidad de sensibilizar a la sociedad y con la capacidad de comunicarte con la sociedad.

No con la capacidad de llegar a la Bienal de Venecia, no con la capacidad de llegar al Teatro San Martin y que te aplauda un público. Estuve conmovidísima con la obra maravillosa Petróleo, aplaudíamos de pie. ¿Pero por qué el Teatro San Martin acoge esa obra? ¿Quién le está haciendo la venia a quién? El Teatro San Martin acoge la obra porque hay una lucha en la calle, porque hay un estado de ánimo social histórico abierto, porque en otro tiempo, sobre esa misma obra, puede decir es una mierda ridícula.
No podemos, en este momento de insaciabilidad, volver a aceptar un criterio biológico sobre si hay mujeres o no hay mujeres. Necesitamos criterios ideológicos.

Mujeres sublevadas.

Mujeres en rebelión.

Cuestionamiento de sentidos y significados.

Si no, la relación entre mujeres y arte no tiene sentido, como tampoco tiene sentido la relación entre mujeres y política. Hay una hegemonía masculina, no es que no la veo: pero cuando hablamos de insaciabilidad estamos hablando también de profundidad”.

Artículo publicado en La Vaca

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