Me dice que nada fue en vano. Por Ana Cacopardo

Partió Daniel Viglietti y qué sensación de orfandad. El único consuelo es que su voz y su poesía se quedan con nosotros. Para siempre. Esta bella foto junto a Soledad Barret es de 1971 y está en el libro Virginia Martínez, “La vida es tempestad”. Fue en Montevideo, en la casa de Virginia, luego de la presentación de su libro, que nos vimos por última vez. Allí estaban también los Barret y Daniel nos sorprendió a todos cantando en guaraní. La primera vez que nos vimos fue en 2001. Grabamos en Canal 7 el mismo día en que el entonces Ministro de Economía López Murphy anunciaba un feroz ajuste. Ese día le propuse a Daniel mirarse en el espejo de una foto de otro tiempo. Imaginar que se dirían. Daniel jugó el juego:

"¿Qué me dice? Me dice que hay que seguir cantando aunque ya no esté Gardel. Me dice que nada fue en vano. Que los que hicieron los crímenes de estado que hicieron pretendieron borrar un modo de pensar y un modo de actuar; pero que no lo logran. Me dice que si bien yo podría ahora hablar de muchas metáforas poéticas, o del vibrato de mi guitarra, yo tengo que seguir hablando de la lucha. Me dice, de vez en cuando, que haga una pausa, y también me dedique a pensar en los que no luchan. ¿Por qué no luchan? ¿Qué es lo que pasa que están adormecidos o entregados? Me dice que la música es una manera de amar la palabra. Y la palabra, ama la música. Que en definitiva es un trabajo un poco de Cupido. Me dice que el amor es una cosa tan tan grande que a veces uno siente que todas las canciones que uno hace son canciones de amor. Me dice que Vallejo nos dio una tremenda lección cuando dijo España cuídate de tu propia España, cuídate del verdugo a pesar suyo, cuídate del leal ciento por ciento, cuídate de la república... Sería casi como decir cuídate también hasta de la revolución. En esa cosa del reojo y del sesgo, de la des-confianza, que marca tanto la mentalidad de nuestros tiempos, de nuestras luchas; hay que tener una confianza muy honda en el ser humano, pero es necesario muchas veces mirar de reojo ciertas cosas, estar muy atento. Si no que se lo pregunten a Zapata. Me dice que Juan Gelman es un poeta extraordinario, un maestro de la palabra. Me dice que los amigos que no nombré, son tantos, tantos y tantos, por ellos canto... "