Resistir la violencia organizadamente

María Noel Sosa y Victoria Furtado / Foto: Agustina Grenno
Este sábado es 3 de junio y como desde hace tres años en América Latina, pero especialmente en el Río de la Plata, las mujeres saldremos a la calle para decir “ni una menos”. La Coordinadora de Feminismos presentó ayer en conferencia de prensa los detalles de la convocatoria de este año.

Esta marcha contiene en sí misma muchas movilizaciones pequeñas pero potentes, porque la Coordinadora de Feminismos, que convoca a esta actividad, se fue gestando al mismo tiempo que la herramienta de las Alertas Feministas para denunciar los feminicidios cada vez que ocurren. A finales de 2014, en el Primer Encuentro de Feminismos del Uruguay, el malestar empezó a enunciarse y a dar paso a la organización. Se acordó la realización de las alertas y desde entonces diversos colectivos feministas y mujeres siguen aceptando el desafío de sostener un espacio de coordinación y lucha.
 
La primera vez que se realizó la marcha Ni una menos fue el 3 de junio de 2015 y hubo allí miles de personas. No fue tan masiva como la marcha del último 8 de marzo, pero fue sin lugar a dudas la primera señal masiva de un descontento largamente acumulado. Los feminicidios se volvieron insoportables y las mujeres salieron a la calle para transformar el dolor en rabia y la rabia en lucha organizada.
 
Hoy el problema se ha vuelto más visible, pero aun así ya van 18 asesinadas en lo que va del año. Por eso es necesario volvernos a convocar para tomar las calles y para que nuestra voz se vuelva un grito que dice que si tocan a una tocan a todas. Las integrantes de la  Coordinadora de Feminismos plantean que, a diferencia del 8 de marzo, que tuvo otros ejes, esta movilización se centra específicamente en los feminicidios y en la denuncia de todas las formas de violencia que posibilitan ese desenlace terrible.
 
Desde la Coordinadora se entiende que el feminicidio es un problema social que trasciende los términos jurídicos y penales a los que se ha querido reducir el tema. Se vincula con una sociedad que, siendo estructuralmente patriarcal, habilita y naturaliza la violencia hacia las mujeres. Y se vincula también con la ausencia de mecanismos concretos para su protección. En este sentido, atribuyen al estado la responsabilidad por la falta de opciones laborales, de vivienda y de acompañamiento para las mujeres que se encuentran en situaciones de violencia, y también por las denuncias que no son tomadas o las que quedan en un cajón y no llegan a destino. Les preocupa especialmente la violencia protagonizada por policías y otros agentes de las fuerzas represivas por tratarse de personas instruidas para el uso de armas y de la violencia, porque los protocolos evidentemente no funcionan, porque aun cuando son denunciados mantienen sus armas de reglamento y porque los niveles constatados superan el de otros sectores de la población.
 
Por otra parte, entienden que la violencia que sufren las mujeres es una problemática directamente vinculada con la explotación capitalista. Y aunque haya sido dicho una y otra vez, a través de la marcha buscan evidenciar que las mujeres viven otras formas de violencia como la pobreza, el desempleo y la precarización de la vida. Son las más afectadas por los vaivenes económicos. Son las más vulnerables a caer en las redes de trata. Pueden ser penalizadas si deciden abortar por fuera de la legislación vigente.
 
Ante la pregunta por la tipificación del feminicidio como un agravante del homicidio en el código penal, las integrantes de la Coordinadora señalan, en primer lugar, que el aumento de penas y las soluciones punitivas no lograron, en los países donde se optó por ese camino, una reducción de la violencia ni de las muertes de mujeres. Apuntan, además, que ese no ha sido el reclamo del movimiento feminista. Para ellas la cárcel no es la solución porque no garantiza de ningún modo la rehabilitación de los femicidas (en el caso de que lleguen allí y no se hayan suicidado antes). Pero sobre todo, dicen, porque no resuelve el problema: las mujeres siguen siendo asesinadas.
 
En relación a lo anterior, retomaron el debate abierto desde luchas anteriores, como la del No a la Baja, que resuena en este nuevo momento para pensar cómo socialmente nos hacemos cargo de los problemas que tenemos más allá de leyes o cárceles.
 
Su apuesta es a multiplicar la lucha conjunta de las mujeres y a construir un movimiento feminista que permita resistir a la violencia y tender redes de cuidado y autodefensa. En ese camino de organización y lucha se encuentran muchas en muchos lugares y por eso el próximo sábado habrá movilizaciones en muchos puntos del país:
 
Maldonado. Marcha Plaza de San Fernando - 17:30 hs
Soriano: Concentración y marcha Plaza Independencia - 17:30 hs
Paysandú: Concentración y marcha Plaza Constitución - 16:30 hs
Salto:  Concentración Plaza Treinta y Tres Orientales - 16:30 hs
Cerro Largo:  Intervención Plaza Independencia - 18 hs
Colonia:  Concentración y marcha Plaza Indígena - 17:30 hs
 
En Montevideo la convocatoria es a las 17:30hs en la Plaza Libertad para marchar hasta la explanada de la Universidad. Como ya es habitual en las movilizaciones de mujeres, al final la lectura de la proclama se realizará de forma colectiva.