Rosa y la encrucijada de América Latina

Zur / Foto: Fundación Rosa Luxemburgo
Un libro de Hernán Ouviña ha sido el pretexto para reflexionar sobre la actualidad del pensamiento de Rosa Luxemburgo para el contexto actual de América Latina.

En el marco de los 100 años del asesinato de Rosa Luxemburgo días atrás se realizó en Montevideo la presentación del libro Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina, de Hernán Ouviña.

El libro, editado por Quimantú de Chile y El Colectivo de Buenos Aires presenta un recorrido por la obra de la pensadora y militante política europea en conexión con pensadores y problemas sociales del continente americano a partir de la elaboración de Ouviña, docente universitario (Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad de Buenos Aires) y militante social de Argentina.

La presentación, organizada en Montevideo por la Fundación Rosa Luxemburgo contó con la participación del autor y los comentarios de Mariana Menéndez, del colectivo feminista Minervas, y Gabriel Soto, de la Agremiación de trabajadores de UTE, la empresa estatal de energía eléctrica.

Rosa Luxemburgo, una militante integral

Hernán Ouviña comenzó su intervención señalando el carácter integral de la militancia de Rosa Luxemburgo, en el sentido de una militancia que es inseparable de la formación, una formación que  es indisociable de la práctica (“aprender haciendo”) y que implica “reinventar la vida cotidiana, el aquí y el ahora”.

Su múltiple condición de mujer, judía, inmigrante y socialista y su furiosa prédica anticapitalista, antiimperialista y antibelicista están en la explicación de la potencia de su pensamiento y de su práctica política, a la vez que son el fundamento de su persecusión y su asesinato en enero de 1919.

Según Ouviña, Rosa Luxemburgo realizó un ejercicio de territorialización del marxismo, capaz de producir un marxismo “situado” y proponer una revolución “habitada”. Esto es, la imposibilidad de un pensamiento político revolucionario en abstracto. Su carácter anticolonial y antieurocéntrico la ubican como una pensadora de la perfieria capitalista, internacionalista. Un pensamiento interseccional o sobre el sistema de dominación múltiple, como se podría decir mirando su obra desde el Siglo XXI.

Para Ouviña la obra de Rosa “no está sólo en su escritura” -de la cual aún se desconoce mucho- sino en el carácter “incómodo, en el plano de la interpelación” para el propio marxismo. Como elementos de vigencia del pensamiento de Rosa Luxemburgo Ouviña destacó de su pensamiento la importancia de las y los no organizadas/os, la organización entendida como proceso y en tal sentido como “producto” de la lucha. “Para Rosa -sostuvo Ouviña- hay que diluir en esa marea y en ese oleaje de irrupción plebeya, en las calles, en las luchas que se reinventan a nivel cotidiano en todos los territorios esa separación tajante [entre quiénes están organizados y quiénes no], y no reducir la capacidad de conciencia de los sectores populares, de las clases subalternas, a la dinámica de organización tradicional que tenemos en nuestro imaginario. No siempre organización equivale a conciencia y no siempre conciencia equivale a organización”.

A la vez, Hernán Ouviña recuperó de la obra de Rosa Luxemburgo  una concepción de totalidad que incluía a la vez la sociedad y la naturaleza. El pensamiento de Rosa Luxemburgo estableció una defensa de la vida en todas sus manifestaciones, planteando como contradicción social central la que enfrenta al capital con la vida. En ese sentido fue, según Ouviña, de las primeras pensadoras del marxismo en ocuparse de la producción de subjetividad en el capitalismo.

En términos de la práctica política de Rosa Luxemburgo, Ouviña resaltó la centralidad de la autocrítica en su militancia, interior a los procesos de lucha, “que eviten el encapsulamiento, la burocratización y la profesionalización”, así  como una clave para evitar el sectarismo. Es también clave para discutir, por ejemplo en relación a la huelga u otras medidas de lucha, si “se negocia para potenciar la lucha o si se lucha para potenciar la negociación”.

Rosa, la tejedora

En su intervención, Mariana Menéndez destacó la importancia de recuperar el pensamiento de Rosa Luxemburgo como un ejercicio de memoria. En tal sentido planteó la necesidad de tomar de Rosa Luxemburgo su manera de vincular su pensamiento con las luchas concretas, la necesidad de “tejer las luchas”. La práctica y la reflexión de Luxemburgo referían a “sujetos complejos y múltiples” sostuvo Menéndez. Con respecto al libro de Ouviña, Mariana Menéndez destacó su capacidad de “reconocer que de las luchas mismas brotan conocimientos y saberes”. “El libro está repleto de todo lo que podemos aprender y recoger de la obra de Rosa pero también de todas las preocupaciones y los desafíos que las luchas en América Latina hoy tienen”. Es difícil elegir “de cuál de esos hilos cinchar” dijo Menéndez, refiriéndose a la multiplicidad de líneas de lectura de Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política y señalando como la obra -y su autor- toma distancia de la lógica académica extractivista de las luchas.

Esta negación de la potencia de las luchas para la teoría o para la producción de conocimiento parte de un doble movimiento “o se las invisibiliza, como si de las luchas no se pudiera aprender nada o se toman conocimientos que han brotado de las luchas, sin decir que las luchas son la fuente. Eso es lo que Hernán no hace y yo lo celebro” sostuvo Menéndez.

Por su parte Gabriel Soto planteó la vigencia contemporánea del dilema reforma o revolución, en particular para el contexto de Uruguay, afirmando categóricamente que en el país, actualmente “no se construye poder popular desde el movimiento sindical”.




Rosa Luxemburgo y la reinvención de la política. Una lectura desde América Latina
Hernán Ouviña
Editorial El Colectivo y Quimantú
Buenos Aires
2019
220 páginas

Una reseña de Miguel Mazzeo fue publicada en Zur. Está disponible aquí.