Salud ¿una utopía?

Stella Ramponi
Salud es una palabra usada con mucha frecuencia, tanto por la ciencia, como por los gobiernos, las instituciones, la prensa. Es un término muy presente en nuestros diálogos cotidianos, incluso cuando nos reunimos en ocasiones especiales, en el momento del brindis decimos ¡salud! Pero en realidad, ¿qué significa?

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos  pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para avanzar.” Eduardo Galeano

 

Etimológicamente viene del latín “salus”, estar “a salvo”. En la mitología romana, Salus era la diosa de la salud, hija de Esculapio, y tenía su equivalente en la mitología griega, que era Higia, hija de Asclepio.  

El concepto de salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene una definición concreta plasmada en su Constitución (que fue firmada en 1946 y entró en vigor en 1948), dice:

"La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades."

Esta definición marcó un cambio conceptual significativo, ya que hasta ese momento se consideraba salud a la simple ausencia de enfermedades biológicas. Más adelante, en 1992, un investigador amplió la definición de la OMS al agregar:  "en armonía con el medio ambiente". Como vemos, no es un concepto estático sino que fue evolucionando y continúa haciéndolo.

Hoy podemos decir: entendemos la salud como un estado dinámico de bienestar psicofísico, que permita la realización total del individuo, en el marco social en que se encuentra. Es decir, que le posibilite desarrollar la capacidad de ser feliz y alcanzar los más altos fines de su existencia.

Una persona sana está en un estado fisiológico de equilibrio, para lo cual es imprescindible la satisfacción de sus necesidades vitales, es decir, debe estar bien alimentada, tener el abrigo necesario, vivir en un ambiente libre de contaminación, realizar actividad física, etc. Todos estos factores tienen que ver con los aspectos biológicos del equilibrio.

Sin embargo, eso no es suficiente. Esa persona, para estar en un sano equilibrio, debe poseer un trabajo o jubilación adecuada, una vivienda digna, acceso a la educación y recreación, desarrollo de hábitos favorables, vivir en un marco de seguridad colectiva, y tener la posibilidad para interactuar positivamente con otras personas. Estos aspectos del equilibrio son de naturaleza psicológica y social.

La integración y participación social constituyen factores protectores y, en consecuencia, generadores de salud. Los seres humanos no somos seres aislados. A través de los miles de años de evolución de la especie, se ha consolidado la tendencia a la vida en grupo. Por lo tanto, el estado de equilibrio implica un aspecto interno y otro externo de equilibrio con el medio que nos rodea. En definitiva, la calidad de los vínculos es vital en el proceso de construcción de la salud.

Surgen aquí otros conceptos relacionados al de salud: proceso y construcción. Hablamos de proceso porque se trata de una situación dinámica, ya que nadie está cien por ciento sano o cien por ciento enfermo.

El proceso de desarrollo de la enfermedad comprende fundamentalmente dos  órdenes de factores: el estado del organismo que se enferma y el agente agresor externo. El agente externo puede ser de naturaleza orgánica  o emocional. Entre los agentes patógenos orgánicos, se encuentran microorganismos, agentes químicos y físicos. Entre los factores emocionales se encuentran, fundamentalmente, las situaciones derivadas de la vida en sociedad.

De la interacción de estos factores extrínsecos con el estado del organismo y su  capacidad de reacción resulta la situación de salud o enfermedad. Esto explica que distintos organismos expuestos a la misma situación muestren respuestas diferentes, algunos enfermen y otros no.

Podemos hablar entonces del proceso salud-enfermedad. Y si queremos inclinar la balanza a favor de la salud, debemos realizar aquellas acciones tendientes a favorecer las condiciones de vida del sujeto, de manera que contribuyan a fortalecer sus defensas naturales y estar en una situación de equilibrio vital. Hay cierta carga genética sobre la cual es muy difícil actuar, pero están las otras condiciones, que tienen que ver con circunstancias de vida, que sí se puede tratar de mejorar.

Podemos entonces trabajar por mejorar las condiciones de vida, tanto en sus aspectos físicos como emocionales. Esto es muy amplio, va desde la alimentación saludable al cuidado del medio ambiente, pero también abarca el marco socioeconómico en que se desarrolla la vida, por lo cual atraviesa todos los principios de justicia social. Por eso hablamos de la salud como una construcción.

La Salud es un derecho, y como todo derecho implica un deber, que consiste en aportar un granito de arena a esta construcción colectiva, que nos ayuda a mejorar como seres humanos. Es un compromiso con nuestra propia evolución.

 

Etiquetas: