"Si ellos no nos dejan soñar, nosotros no los dejaremos dormir"

Andrés Martínez / Foto: Colectivo Midia Ninja
En Zur, pueblo de voces, intentaremos conocer más sobre las organizaciones populares de nuestro continente, sus experiencias y luchas, para ayudar a pensar las nuestras.

En esta oportunidad presentamos el Levante Popular organización popular y juvenil brasileña, que se propone la organización política de los jóvenes para la construcción de un proyecto popular en Brasil. Días atrás el Levante Popular reunió más de tres mil personas en Cotia, región metropolitana de São Paulo, para reafirmar el compromiso de  la juventud que osa luchar para seguir construyendo poder popular.

Surgido en 2006 en Río Grande do Sul y consolidado a nivel nacional en 2012, busca organizar a la juventud donde ella este; en las grandes periferias de las ciudades brasileñas, en los sectores campesinos y en las escuelas secundarias y universidades. A su vez, intentan articular con la militancia joven de otros movimientos sociales, en especial con aquellos que integran la Vía Campesina.

Recientemente realizaron su 2º campamento nacional en el estado de São Paulo, dónde reunieron a más de tres mil jóvenes de veinticinco estados de Brasil para debatir la realidad brasileña.

Se proponen como principal objetivo multiplicar y fortalecer los grupos de jóvenes, que en  distintos sectores sociales y territorios realicen un proceso de autoorganización, de agitación, de movilización y lucha. En otras palabras, formar militantes, sujetos de su propia historia, comprometidos a transformarla.

La necesidad de dicha transformación está en la desigualdad y en la opresión que sufren, producto de un sistema que definen como capitalista, patriarcal y racista, "(...) que crea una relación de dominación entre culturas y pueblos, destruye el medio ambiente, oprime y explota a las mujeres, asesina a la juventud negra, silencia a homosexuales y obstaculiza, cotidianamente, todos nuestros sueños".

En este sistema cada vez más desigual, donde la riqueza se acumula en proporciones nunca antes conocidas, mientras que la pobreza y la marginación es cada día mayor para miles de millones de personas, la juventud organizada del Levante Popular insiste en que esta realidad, "(...) solo cambiará a partir de una reorganización radical de nuestra sociedad, o sea, debemos hacer una revolución".

Nuevas formas para viejas luchas

Quieren colaborar en la construcción de un proyecto, que se contraponga al capitalista y que conquiste reivindicaciones históricas que han sido negadas al pueblo brasileño por los poderosos de ese país, como lo son educación, salud y transporte de calidad y trabajo decente. Un proyecto popular que termine con la explotación y la opresión de unos sobre otros, que acabe con los privilegios, que se base en una democracia popular con solidaridad y autonomía.

Conciben la acción del movimiento en una tríada de acumulación de fuerzas, formación política basada en una praxis transformadora y en una lucha de masas, de miles. Basan su acción en denuncias de las condiciones de vida por intermedio de acciones de agitación y propaganda utilizando recursos como la música, el teatro, la danza y diferentes expresiones artísticas callejeras como el graffiti, los murales y afiches naturalmente impregnados con una clara impronta juvenil y popular. Además de potenciar la llegada de su mensaje, refresca y sacude la modorra de las formas clásicas de expresión de la izquierda. En este sentido, no colocan elementos prioritarios o secundarios en su lucha, sino que pretenden desarrollar y aportar a las luchas y movilizaciones que reclaman mejores condiciones de vida. Entienden que "En un contexto donde falta casi todo en la vida cotidiana de los jóvenes, nuestro método es mostrar que sin organización colectiva y lucha, ninguna conquista verdadera es posible".

Si bien piensan que en los últimos años con lo hecho por los gobiernos neodesarrollistas de Lula y Dilma se concretaron beneficios para la población brasilera, no hubo ninguna transformación estructural en la sociedad. Sostienen que la actual democracia brasileña no quiere y no puede transformar estructuralmente al país y que la élite esclavócrata, dictadora y asesina permanece en el poder, controlando el congreso nacional y el poder judicial y no cederá en reformas que permitan mejorar la vida del pueblo.

Como resultado del segundo campamento se comprometen con la lucha por la educación pública, con un presupuesto 10% del PBI; por una reforma agraria popular; por la democratización de los medios de comunicación; por memoria, verdad y justicia respecto a los crímenes de la última dictadura brasileña; por el combate al racismo, el machismo y la homofobia; por un transporte público de calidad y gratuito; por la defensa de la cultura popular; y contra la criminalización de los movimientos sociales. A su vez, forman parte de las organizaciones que están impulsando una asamblea constituyente autónoma del sistema político que cambie "las reglas del juego" del actual sistema y para la cual proponen un plebiscito popular para setiembre de este año como forma de consulta al pueblo brasileño sobre esta propuesta. Si bien por razones de espacio no podemos abarcar este tema, se encuentra más información en ver web.

Estas son algunas de las banderas que movilizaron al Levante en 2013 junto con millones de brasileños, que mas allá de sus contradicciones y diferencias exigen cambios estructurales para mejorar su vida y demostraron la voluntad de la juventud de salir a la calle a "luchar por sus sueños, anunciando un nuevo ciclo de luchas sociales en Brasil".

En este 2014 en Brasil, no sólo se juega la Copa del Mundo, sino también si el pueblo puede ganar en las calles y hacer de este nuevo ciclo un período de ascenso de la lucha de masas. El partido no es fácil pero no somos once contra once, sino millones contra unos pocos.