Si hay lucha no hay ajuste

Diego Castro / Foto: AFFUR
Luego de una colección de cuartos intermedios el oficialismo votó en bloque el renombrado artículo 6º, por esta vía el gobierno pretendía eliminar las partidas para ANEP, Universidad y Hospital de Clínicas. El acuerdo votado le restituye lo otorgado en el presupuesto nacional a todos, menos unos 700 millones de pesos a la ANEP. La letra chica habla de un compromiso entre el ejecutivo y los sectores del partido de gobierno por encontrar, en base a las propuestas sobre la mesa, los dineros faltantes. Aún más chica la letra es donde indica el plazo para cumplir dicho compromiso.

Estas son buenas-malas noticias porque el diferendo fue en torno a eliminar un recorte. El gobierno no está destinando más recursos para la educación, es poco probable que llegue a la promesa de 6% y mucho más preocupante la mala señal de querer recortar a un sector que había declarado esencial meses atrás. Achicar el recorte, es una buena notica en el mar de malas nuevas.

 

La resistencia al recorte tiene como protagonistas a algunos sectores universitarios, fuertemente impulsados por los funcionarios nucleados en AFFUR que desplegaron una serie de medidas y acciones que incluyeron la ocupación de dos facultades, varias movilizaciones y paros durante la discusión parlamentaria. En juego estaban los recursos para el convenio laboral acordado entre el sindicato y la institución. Bajo la consigna #SiHayRecorteHayLucha la explanada de la universidad se vio intervenida con una gran tijera portada imaginariamente por el ministro de economía sediento de los recursos universitarios. Aquel, quien fuera decano de una de sus facultades a los 33 años, hoy retribuía su formación académica con un nuevo desplante.

 

El partido de gobierno fue oficialismo y oposición, los titulares hablaban de “diputados rebeldes” pero estos no provenían de filas derechistas, sino que eran rebeldes de sí mismos, de su propio gobierno. Los rebeldes de Danilo y Tabaré. Una especie de rebeldía adolescente, sustentada en una relación desigual, claramente minoritaria.

 

Buscando comprender este funcionamiento vemos que se reitera una palaciega jugarreta desplegada por el gobierno, que le permite ganar a los dos grandes bloques internos, claro que la síntesis, como desde mediados de los 90 en esta fuerza de gobierno está más cerca de las posiciones liberales del astorismo que de las etapistas. El movimiento táctico se presentó en la reciente discusión presupuestal sobre educación, pero también en el ajuste general y en particular sobre el aumento del IRPF. 

 

Es un poco engorroso de explicar, pero haremos el intento. Un sector del gobierno, notoriamente más liberal representado por el astorismo y apoyada por los socialistas renovadores, propone una medida de ajuste. Otro sector del frente amplio vinculado históricamente a las organizaciones sociales se niega a apoyarlo, estos se vincula a los “diputados rebeldes”, podemos encontrar aquí al Partido Comunista, al PVP y otras compañías que van rotando, por momentos algunos del MPP y otros grupos menores. Subsiguientemente se desarrollan infinidad de negociaciones, propuestas alternativas, los sectores afectados se reactivan, convocan paros y movilizaciones. Luego de ello continúan las negociaciones hasta que se comunica el acuerdo: el recorte que se proponía de 10 a 0 pasó de 10 a 5. 

 

Resultado: en el gobierno todos ganan, el sector liberal aplica un recorte, quizás un poco menor que el que querría pero suficiente para que las calificadoras y el FMI mantengan su simpatía y predilección y los sectores más vinculados a la organizaciones sociales también, pues revierten un ajuste de 0 a 5, y como la economía viene mal, mejor poco que nada. 

 

Detalle, sin lucha, sin movilización el 5 sería más parecido a 0, con más lucha próximo a 10. La apariencia hace que los “diputados rebeldes” sean quienes obtienen 5. Pero en este caso, el recorte fue menor solo por la movilización de los universitarios, en particular de sus funcionarios no docentes. Para confirmarlo resta preguntarse porqué de todas maneras se votó el recorte para ANEP, ¿será que para los diputados rebeldes es mejor la UdelaR que la ANEP? Negativo, siempre es más fácil recortar, postergar, abatir o el eufemismo que se quiera usar, donde no hay lucha y a esta no la suplanta ningún diputado rebelde, ni ningún sector político partidario por más proximidad que tenga con las organizaciones sociales.

 

En este juego de ilusión salen de escena los derrotados, pero están allí, son testigos del ajuste, no pueden ser borrados aunque nadie los recuerde en el próximo titular. En el último caso la ANEP y la remota posibilidad de obtener un presupuesto digno para educación, ni más ni menos. Antes, los servicios públicos vía la reducción de ingreso de personal e inversiones, los salarios de los trabajadores privados y así podríamos seguir enumerando hechos que dan cuenta de un escenario complejo y desfavorable para los intereses de los trabajadores y las trabajadoras.

 

Hay quienes pueden ver una acción maléfica o maquiavélica, puede ser, pero poco importa. El gobierno está doblemente tironeado y la situación económica ya no le permite dejar satisfechos a todos, frente a las primeras señales de debilitamiento de la economía, las medidas son de recorte, de ajuste. No se ha perdido todo, pero quien gana es el capital, sus organismos internacionales y calificadoras. El gobierno coloca sus expectativas en inversiones que reactiven la economía, actitud de espera cuasi religiosa abandonada al credo de la acumulación capitalista. Abandonada a sus crisis recurrentes, obra del pecado original, no haber disminuido el carácter dependiente de nuestra economía en momentos de crecimiento.

 

Así las cosas, o los intereses populares nos proponemos sacudir al gobierno, o el gobierno nos llevará puesto hasta el próximo ajuste, a la próxima crisis. ¿Podemos? Analizarlo sería motivo de otro artículo, lo que parece no presentar duda es la necesidad de hacerlo, su urgencia. Sin lucha el recorte sería mayor y estos primeros movimientos así lo muestran. Por ello es necesario redoblar los esfuerzos organizativos, clarificar nuestros objetivos y confiar profundamente en nuestra capacidad de lucha. Parafraseando a los compañeros y las compañeras de AFFUR #SiHayLuchaNoHayAjuste.