Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte

Susana Escudero
Con esta frase, la activista dominicana Minerva Mirabal respondía a principios de la década del ´60 a quienes le advertían de lo que entonces parecía un secreto a voces: el régimen del presidente Rafael Leónidas Trujillo iba a matarla. Compartimos algo de la historia de las hermanas Mirabal, “las mariposas”, y su relación con el Día Internacional en contra de la Violencia hacia las Mujeres: el 25 de Noviembre.

Con esta frase, la activista dominicana Minerva Mirabal respondía a principios de la década del ´60 a quienes le advertían de lo que entonces parecía un secreto a voces: el régimen del presidente Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) iba a matarla.

El 25 de noviembre de 1960, su cuerpo apareció destrozado en el fondo de un barranco, en el interior de un jeep junto con dos de sus hermanas, Patria y María Teresa, y el conductor del vehículo, Rufino de la Cruz.

Más de medio siglo después, la promesa de Minerva parece haberse cumplido: su muerte y la de sus hermanas en manos de la policía secreta dominicana, es considerada por muchos uno de los principales factores que llevó al fin del régimen trujillista. Las Mirabal se han convertido en uno de los símbolos mundiales de la lucha de las mujeres.

El principio del fin de la dictadura de Trujillo

Para sus asesinos fue un trabajo “fácil”. Pero se trataba de unos muertos demasiado pesados para un régimen moribundo. Si la expedición guerrillera del 14 de junio de 1959, aún siendo un fracaso militar, sirvió para demostrar que la dictadura trujillista era vulnerable, la muerte de las muchachas de fue la gota que rebozó la copa.
A partir de su asesinato y de otros desmanes, muchos jóvenes de clase media, incluso gente del entorno del dictador, sintieron la necesidad de luchar contra la tiranía y por la instauración de la democracia en el país. Comenzaba a disiparse el miedo. El asesinato de las hermanas, tuvo el efecto contrario al que pretendía la dictadura. Seis meses después, Trujillo fue ajusticiado por antiguos colaboradores.

El Movimiento Revolucionario 14 de Junio

Jóvenes de distintas clases sociales, seminaristas, obreros, campesinos, profesionales y estudiantes celebraron una Asamblea Nacional. En una finca propiedad de Charlie Bogaert, en Santa Cruz de Mao, dejan constituido el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, inspirado en el ejemplo y el programa de los guerrilleros de 1959.

Bajo el liderazgo del abogado Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo), esposo de Minerva Mirabal, revolucionario político y dominicano; el Movimiento 14 de junio se propone como objetivo derrocar la tiranía mediante la lucha armada. En el Movimiento participaban las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, junto a sus esposos y a un centenar de luchadores anti dictatoriales.

Allí las hermanas eran conocidas y representadas como “las Mariposas”. Era también el nombre secreto de Minerva en actividades políticas clandestinas en contra de la tiranía de Trujillo. Las Mariposas se convirtieron en un símbolo de la resistencia popular y feminista.

25 de noviembre: creación del movimiento feminista

En 1981, en el Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, las militantes proponen que se conmemore el 25 de noviembre como el Día en Contra de la Violencia hacia las Mujeres. La delegación dominicana, encabezada por la poeta dominicana Ángela Hernández Núñez* y Magalys Pineda**, hizo la propuesta.

El 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), establece el 25 de noviembre como el Día Internacional en Contra la Violencia hacia las mujeres. Tiene su origen en el día que asesinaron a las tres hermanas, Patria, María Teresa y Minerva Mirabal, el 25 de noviembre de 1960.

Todas juntas, todas libres

La violencia hacia las mujeres por su condición de género ha sido, y sigue siendo en muchas partes del mundo, un delito oculto, invisible. Considerar que las mujeres somos objetos de propiedad de los varones de la familia, y por extensión de todos los varones; que debemos estar sujetas a ellos, obedecer, mantenernos en la sombra, satisfacer las necesidades y deseos de ellos;  son reglas de oro en el patriarcado.

Si el poder es masculino, la capacidad de ´corregir´ y castigar también es de ellos. La violencia explícita o la amenaza de recurrir a ella se utiliza como una forma de control sobre la vida de las mujeres, y ese miedo se transmite de generación en generación. El “aguanta, ya sabes cómo son los hombres” ha sido durante largo tiempo un consejo de muchas madres a sus hijas, como una forma, quizás, de prevenirlas sobre las consecuencias todavía más graves si se atrevían a desobedecer, quejarse o intentar apartarse de ellos.

Ese recurso a la violencia está presente en todos los países del mundo, si bien es cierto que en aquellos donde los derechos de las mujeres no están siquiera contemplados formalmente su situación es verdaderamente desesperada.

Cualquiera puede comprobar con solo un vistazo en los libros de historia como desde tiempos inmemoriales tanto las voces autorizadas (grandes sabios, pensadores, científicos, literatos, religiosos, etc.) como las populares (repasemos refraneros, cuentos infantiles, leyendas tradiciones,...) transmitían estas ideas de desprecio hacia nosotras y nuestros derechos, alimentando un cuerpo de creencias misógino perverso y letal.

Nos corrimos de la política patriarcal y neoliberal, creemos que es la  única manera en que podemos darle golpes efectivos a la violencia contra las mujeres. Nos organizamos, tratamos de impulsar la coordinación feminista y salimos a la calle. ¿Vamos?


*Graduada en Ingeniería Química. Desde muy joven se ha ocupado, por distintos medios, de la defensa de los derechos humanos y civiles, especialmente de las mujeres.
**Militante feminista desde 1970 y fundadora en 1980 del Centro de Investigación para la Acción Femenina.