Un torrente de luchas

Gabriela Falco y Daniela Massa
Compañeras de la Escuela de Formación Popular Elena Quinteros comparten experienca de intercambio y reflexión convocada por el colectivo de educadores populares argentino Pañuelos en Rebeldía.

El pasado 26 y 27 de noviembre desde la Escuela de Formación Popular Elena Quinteros, cruzamos el charco para participar del  "Taller de Talleres”, un espacio de encuentro y reflexión convocado por el colectivo de educadores populares Pañuelos en Rebeldía en Pompeya, Buenos aires. La invitación era a conocernos desde las múltiples historias y luchas, generar un espacio pedagógico, compartir los saberes colectivos y ancestrales, sabiéndonos diversxs y con ganas de acercarnos y tejernos. Eramos  muchas y muchos compañerxs latinmericanxs, provenientes de diversas organizaciones populares.

Los sentimientos estuvieron a flor de piel durante los dos días. La conmemoración del asesinato de las hermanas Mirabal y la lucha contra la violencia hacia las mujeres, en contra de que el sistema nos mate impunemente; y como imposible coincidencia la muerte de  Fidel transversalizó los sentires, invadidos de tristeza  por la pérdida y la injusticia. Pero al mismo tiempo,  dando fuerza y valentía para seguir luchando, para sabernos juntxs creando diversas formas de ser y transitar los vínculos y la vida,  para hacer cada día un poquito mejor este mundo tan anti- nosotrxs.

La recuperación de nuestros saberes como sujetos populares fue la consigna para el encuentro. La mística que abrió ambos días de actividades,  nos convocaba a pensar cada unx su lucha desde su lugar, y a rescatar aquellos saberes que habíamos construido para batallar. Desde allí, desde recordar lo que ya sabemos hacer, la convocatoria fue a pensar la coyuntura latinoamericana actual para repensar estrategias para la acción. 

Desde el espacio de análisis  de coyuntura que siguió a la mística, nos reconocimos en un contexto  avasallado por el avance de la de la derecha política y económica pero también de un sentido común conservador y reaccionario. Desde México y Colombia, donde el narco-estado sigue tragando vidas, en Venezuela donde la avanzada de ultra-derecha continua desestabilizando el proceso bolivariano, la asunción de Macri en Argentina y el golpe de estado en Brasil,  hasta los países progresistas que claramente van virando día tras día hacia políticas más conservadoras.

Lo que siguió al diagnóstico,  fue un espacio para compartir nuestras luchas y resistencias desde nuestros diferentes territorios. Nos sabemos juntxs y en pie de guerra, articulando dolores y estrategias, y la angustia e impotencia se torna rabia y fuerza que redobla las ganas. Nos sabemos   cada uno desde su rinconcito batallando. Contra el capital y el patriarcado, en defensa de la vida y la naturaleza.

Así, compartir nuestras experiencias en  defensa de nuestros territorios, el  territorio tierra y el territorio cuerpo fue central.  Porque nuestros cuerpos y nuestros espacios  que habitamos continúan siendo  blancos de criminalización y opresión.  Diversos  colectivos en defensa de la tierra y los bienes comunes, así como también desde  La Poderosa que construye organización territorial y comunicación popular, y de colectivos de mujeres en defensa de la vida digna y en contra de la violencia patriarcal y machista compartieron su experiencia de lucha y resistencia. Porque la pelea es contra la explotación, la violencia policial y patriarcal, contra cualquier tipo de opresión.

Para esta instancia, desde Uruguay Minervas también cruzo el charco para compartir experiencias y fortalecer la lucha.  Para compartir la resistencia y los saberes que de a poquito se vienen acumulando en este renacer del feminismo popular, y como ya nada para nosotras ha vuelto a ser igual. Porque como ya dijeron antes, nuestras revoluciones serán feministas o no serán.

Una compañera guatemalteca, indígena y feminista, nos alimentó a recuperar la alegría que se nos vuelve lucha y rabia colectiva, sin perder la indignación, sanando los dolores y los cuerpos. Nos invitó a repensarnos  juntos, a abrir el espacio de la idea creada de manera colectiva, a compartir historias que habiliten reconocernos en alegre rebeldía.

Nos fuimos con las ganas renovadas, la apuesta al encuentro y la articulación de nuestras luchas, con la mira en seguir formándonos,  ensayando, aquí y ahora pedacitos de ese mundo que soñamos, construyéndolo desde abajo y a la izquierda.

Cruzamos el charco de nuevo pero la aduana no nos pudo sacar lo que trajimos, saberes diversos y múltiples en su forma y expresión, que son fuente de resistencia, de vida en forma natural y comunal. Lo que se siente y se piensa, que va por debajo de la tierra que intentan saquear y fundido en el agua que quieren contaminar, por dentro de las venas abiertas que defendemos, lo que todxs somxs, creamos, tejemos y creemos.